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Ahogados por su mala cabeza

Parece que el ensimismamiento de la política hecha desde Madrid adormece hasta las sensibilidades políticas más básicas

Trasvase

La vicepresidenta cuarta y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha recurrido a Twitter para intentar enmendar el error, inmenso error, cometido el pasado lunes cuando ni ella -de ‘bolos’ en Toledo- ni nadie de su departamento se dignó atender a los pocos miles de regantes de la Comunitat Valenciana que se manifestaron en Madrid para protestar por los recortes anunciados en el trasvase Tajo-Segura. El hecho de que la mismísima consellera Mireia Mollà se pusiera, como quien dice, al frente de la manifestación, debería haber hecho saltar las alarmas en el ministerio sobre la necesidad de prestar un mínimo de atención a la marcha. Pero no, parece que el ensimismamiento de la política hecha desde Madrid adormece hasta las sensibilidades políticas más básicas. Por no hablar de que desde València alguien debería haber descolgado un teléfono advirtiendo del significado político -vital para la izquierda valenciana, sobre todo en las comarcas del sur- de todo el movimiento. Y si se hizo, habría que hacerse mirar la nula capacidad de influencia.

Pero mucho me temo que unas pocas soflamas a golpe de tuit no bastarán para limpiar el borrón. Será necesario algún gesto más contundente que, además, otorgue mayor peso a las explicaciones y debates que, sin duda, serán necesarios para explicar las decisiones que estén por llegar y cómo garantizar el futuro de los regantes. A poca memoria que se tenga, la sombra de aquel ‘Agua para todos’ -y paella también- convenientemente instrumentalizado por el PP debe atemorizar a los actuales responsables políticos, tanto en el ‘cap i casal’ como en la Villa y Corte. A riesgo, si no, de volver a morir ahogados por el agua a causa de su mala cabeza y renunciar a conquistar los votos necesarios de la Vega Baja.

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