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carmen perez novo

Pautas para ser felices

Felicidad

Felicidad

Todas las personas buscamos la felicidad. Cada uno a su manera, pero es un deseo que tenemos los seres humanos en este planeta. Ahora bien, ¿qué es la felicidad? A ver si les gusta lo que voy a decirles: la felicidad es algo tan sencillo como un estado de ánimo positivo. Te sientes bien al darte cuenta de que has hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente. Ahora bien, ¿cómo podemos conseguir que ese estado de ánimo tan saludable dure el mayor tiempo posible?

Pues vean. Los factores que predisponen a que lo logremos son los siguientes:

1) Tenemos que ser capaces de cerrar las heridas del pasado. Señoras y señores, necesitamos reconciliarnos con el pasado. No nos queda otra salida que superar traumas, sinsabores, impactos psicológicos y toda esa colección de vivencias negativas que se almacenan en cualquier biografía. Una persona bien armada, es la que vive instalada en el presente, y lo saborea a tope, y le saca un gran partido; ha sido capaz de superar las experiencias negativas pasadas, y vive abierta y centrada hacia el futuro. Si no lo hace así, y se llena de resentimiento y rencor, se convierte en una persona amargada e insoportable. El rencor corroe por dentro, carcome e inunda todas las células, e impide disfrutar de la vida. Una persona ennegrecida por el rencor, no va a solucionar el problema, ni cambiar a la persona o personas involucradas. Y, sin embargo, le va a complicar mucho la vida. Y hasta qué punto.

2) Aprender a tener una visión positiva de la vida. Cuesta lo suyo, supone un esfuerzo psicológico mediante el cual vamos describiendo la mejor dimensión de la realidad y que en su amplio trasfondo tiene notas positivas. Costoso y a lo que tenemos que dedicarle su tiempo, pero vale la pena, ¿no les parece? Aprender a soportar situaciones adversas, te vuelve fuerte, sólido, resistente y te educa para sacar lo mejor de ti. Es un arte. De hecho, hay personas inmunes al desánimo y se crecen en las dificultades y otras, sin embargo, que se derrumban ante contratiempos y reveses de escasa importancia. Van de víctimas y todo el día se lo pasan lloriqueando. Y lo cierto es que estas personas débiles tienen mucho más difícil el paso por este fantástico, misterioso y enigmático planeta.

3) Tener una voluntad de hierro. Ahora bien, debemos tener muy presente, que la voluntad tiene que ser educada en los primeros años de la vida. Y es algo muy beneficioso, porque una persona con voluntad consigue que sus sueños se hagan realidad. Sin ella, eres frágil y débil, siempre a merced de los caprichos, incapaz de aplazar el gusto por algo concreto, que en ese momento pasa por delante de ti, y te va a perjudicar a la larga. Nunca debemos hacer lo que pide el cuerpo, sino lo que es mejor para nosotros. Esto nos genera gran confianza. Y con autoconfianza, no hay límites, ya nada se puede interponer en nuestro camino ¿Complicado? ¡Por supuesto que tiene su truco! Pero, a la larga, resulta altamente beneficioso.

4) Tener buen equilibrio entre la cabeza y el corazón. Mantener una afectividad sana, significa mover bien los hilos de las relaciones con los demás, cargándolos de sentimientos verdaderos y, a la vez, teniendo en cuenta un buen análisis y discernimiento. No pensar en hacer al prójimo lo que no nos gustaría que él pensara en hacernos a nosotros.

5) Y ya por último, tener un proyecto de vida coherente y realista. Hacer las cosas con amor. Tener cultura, porque da libertad y plenitud y nos ayuda a entender la existencia, entre el caos de noticias que nos bombardean cada día. Y, por supuesto, tener buenos amigos.

Qué duda cabe que nuestra existencia siempre va a tener aspectos dolorosos. Nuestro paso por este planeta, siempre está llenos de espinos, pero si estamos bien fortalecidos, cuando estos nos hieran con mayor virulencia, vamos a sentir la certeza de que la senda por la que transcurre nuestra existencia, está rebosante de hojas y flores silvestres que desprenden una sutil esencia que impregna todas las células de nuestro corazón y cerebro. Y, nos sentimos fuertes. Plenos. Sencillamente, porque, estamos en paz.  

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