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Peris

OPINIÓN

Carles Peris

Quo Vadis Inter-citrus

Quo  Vadis Inter-citrus

Quo Vadis Inter-citrus

La interprofesional citrícola española Intercitrus cumple ya muchos años de funcionamiento, pero desde hace tiempo languidece en la UCI con respiración asistida ante la desgana de sus miembros de todas las ramas que no saben lo que hacer con ella. Es un organismo prácticamente muerto que sobrevive a duras penas gracias al apoyo de la Generalitat, con una aportación anual de 50.000 euros de la Conselleria de Agricultura desde 2019. ¿Por cierto, qué hace nuestro organismo autonómico financiando otro nacional, al que no apoya económicamente el MAPA? ¿es que nos sobra el dinero? Somos al final la única Administración que da soporte económico a una entidad estatal. Hace alrededor de tres años anunciaron, en el contexto de la nefasta campaña citrícola que se vivía, que regresaban de nuevo a la terrenal vida tras un letargo de más de una década en completa hibernación. El pasado año entró como presidente el secretario técnico de Asaja Alicante, Ramón Espinosa, anunciando la revitalización y la función de lobby que iban a ejercer, la contratación de una gerente y el acondicionamiento de un local en València cedido gratuitamente por la Conselleria de Agricultura. Sí, otra vez nuestra Conselleria al apoyo y rescate de un ente moribundo. Pero han pasado los meses, la campaña finiquitada, mucho bla, bla, bla, predicando la reactivación, pero como decimos nosotros, de forment ni un gra. Lo cierto y real es que ha transcurrido una nueva campaña y que siguen perdiendo efectivos por el camino, además de que no hemos conocido ni una sola propuesta por parte de la interprofesional y por tanto desconocemos si se reúne, qué es lo que se decide en su seno y a qué aspira en el futuro. Ni campañas de promoción, ni lobby en Bruselas, ni ordenación del sector, ni participación en la Ley de la Cadena Alimentaria, ni participación en la homologación del contrato de compraventa de cítricos. Nada. Si las funciones de una interprofesional y de sus miembros son no hacer nada, pasar el tiempo, estar a la sopa boba y subsistir con la manutención pública, apañados estamos. La Comisión Europea, el Ministerio y Conselleria de Agricultura, tan rectos y serios para algunas cosas, deberían poner sus miras en Intercitrus, un ejemplo de lo que no debería ser una interprofesional agroalimentaria.

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