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Alberto Soldado

Cheste y Europa

La fachada modernista de La Agrícola de Cheste nos recuerda los tiempos en que la economía local permitía crear sólidas bases para el desarrollo. «Sindicato Agrícola y Caja Rural» luce en su fachada. Periódicos generalistas y de información comarcal forman parte del servicio que se ofrece al socio o al visitante, pues las puertas se abren para todos. El forastero habrá de cruzar el pasillo central entre miradas interrogantes. No hay muchas novedades de un día para otro. Seguramente lo nuevo es el visitante desconocido. El mismo que se pregunta si, efectivamente, ese casino es parte de la red de la cultura europea de la que habla George Steiner cuando afirma que Europa es el camino recorrido entre Lisboa y San Petersburgo jalonado de campanarios y casinos. Unos metros más al este presume Cheste de un templo neoclásico dedicado a san Lucas Evangelista. 

Leticia es el nombre de la camarera de hermosos ojos que amablemente atiende a dos jubilados de la educación que debaten entre calamares y un rico pisto de tomate y magro mezclado con buen vino de la tierra. Hablan sobre qué pudimos hacer y qué no debimos hacer en nuestro ejercicio. «Hicimos lo mejor que supimos pero quizás hoy enseñaría cosas prácticas para la vida. La escuela está alejada de las necesidades de las nuevas generaciones… Y sobre todo enseñaría respeto», afirma uno de ellos. El otro le responde que está muy de acuerdo con él pero que lo fundamental es enseñar a decir que no, enseñar a cuestionar, a preguntarse del porqué de las cosas, recordando la frase de Platón sobre qué era la filosofía… Hablan y hasta sueñan con crear asociaciones comarcales que, de casino en casino, de ateneo  en ateneo, de calle en calle, de plaza en plaza, explicasen la necesidad de cuestionar, de preguntar, de debatir… Hablasen a las gentes jóvenes de la cultura europea desde el orgullo y no desde el odio. Que les hablasen de ‘La República’ y ‘Las Leyes’ de Platón, de la Escuela de Alejandría, del valor del renacimiento carolingio, de la Escuela de Salamanca, pionera en la salvaguarda de los derechos humanos… de los grandes del Humanismo.  Que les hablen de Vives y recuerden a los educadores de hoy, como hacía él, padre de la psicología experimental, que toda enseñanza de preceptos debe ir acompañada del ejemplo del maestro… Y es que ¡hay tantos maestros tan poco ejemplares! 

Pero los jubilados ya no cuentan y envejecen en los viejos casinos, aquellos que nacieron en tiempos de sociabilidad y que al igual que las iglesias, se vacían. Como desaparecen las cajas rurales aplastadas por la política que favorece los monopolios usurpadores de las riquezas ganadas con el trabajo digno. Como se ahoga la esperanza de los agricultores europeos condenados a la competencia desleal… favorecida por el capitalismo sin alma llamado globalismo. Y si se vacían los casinos, envejecidos en sus mesas de mármol y en sus fachadas modernistas, si se vacían las iglesias desde Lisboa a San Petersburgo, se vacía la esencia de Europa, que es razón porque pregunta y es fe porque pregunta. Y es libertad porque se la gana, y es igualdad porque es deber de justicia y es fraternidad por razón, por fe, por libertad y por igualdad. ¿Vale o no vale la pena defender esos valores?

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