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alberto soldado

VA DE BO

Alberto Soldado

La final de los humildes

Un precioso mural de una chica pelotari ocupa la fachada exterior de la cancha de Galotxa de Aldaia. El aficionado a este deporte reconoce el inmenso valor que añade el mundo femenino a un deporte que hace tres lustros no consideraba posible que las mujeres se apuntaran masivamente a su práctica y que a día de hoy es imposible dejar de pensar en una política de igualdad. Nos acercamos a las finales del Individual de Galotxa , una competición que hace años nació en un bar de Alfarp y que hoy se ha consolidado. La Federació aplica un estricto control de acceso por la presencia de la covid. Todos los aficionados comprenden que son medidas necesarias. Lo importante es que cuatro chavales que llegan desde Faura, Almenara, Quart de les Valls y Beniparrell van a disputar las finales de segunda y primera categoría.

Ninguno de ellos percibirá un euro por jugar, pero llevan semanas soñando con alzar título. No más de veinte o treinta personas pueden acceder al recinto en cada partida. Se encarga de llevar el control, citando por su nombre uno a uno, el vicepresidente de la especialidad Jesús Fontestad, que además, se encargará de colocar su cámara y ordenador para grabar imágenes que se subirán a las redes sociales. También será el encargado de locutar la presentación y la entrega de trofeos, tras colocar los paneles de publicidad. Y por su no fuera suficiente será juez y el «marxaor» de la partida, sin electrónico que valga, con un precioso marcador de mano artesanal hecho en madera que sirve para las principales modalidades. Jesús ha peleado por recuperar las canchas de Xirivella, de Aldaia, de Sollana, de Puçol; ha impulsado novedades para atraer a más jugadores a la especialidad y los números le dan la razón. Se coloca el traje con corbata para una presentación en el Corte Inglés y si es preciso barre la cancha para eliminar cualquier resto que pueda molestar al juego. Son finales que no van a salir por televisión, como aquellas de siempre, la de los orígenes y hay que sacarlas adelante a pesar de todas las dificultades. No fallan las concejalías de deportes de los pueblos representados, porque esos políticos locales, incluidos alcaldes como el de Beniparrell, saben del valor sentimental de este deporte. Y esos concejales serán los encargados de entregar los trofeos. Se les tiene que insistir para salir en la foto.

Las partidas demuestran un alto nivel de juego. El Xato de Almenara sigue con la misma ilusión de siempre y se impone, no sin dura pelea, en la final de segunda al joven Carlos de Faura, con poder físico pero quizás un poco nervioso. Al final 70/55. Jugar esta final es un premio grande para un sacrificio que no piensa en un futuro profesional, sino que adquiere el valor de reto personal compartido con familiares y paisanos. Todo es deportividad exquisita. Piden perdón cuando una pelota errada se convierte finalmente en «quinze». Y se abrazan al acabar. Valor esencial del deporte. Todo está preparado con mucho retraso para que Herrera, actual campeón, acompañado del club de Beniparrell se enfrente a Alex de Quart de les Valls, el mismo que hace una semana acompañó en soberbia partida a su club a la conquista del Trofeo El Corte Inglés. Es hora de cerrar la edición. Todo es sencillo, todo es natural, todo es trabajo desinteresado, todo es auténtico, todo es sentimiento. Por eso, la final de los humildes merece como poco un trato que la dignifique.

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