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Raso y junto al palo

Julián García Candau

Bordalás, sometido al test de la "moral"

José Bordalás

José Bordalás

El mejor Alcoyano, el de aquellas etapas en Primera, que jamás arrojaba la toalla y del que se hizo modelo de competitividad, trascendió para la posteridad una frase que hizo escuela: «la moral del Alcoyano». Corre similar concepto literario como tener un hijo de penalti, que también está en los anales de la literatura. Actualmente, en ciertos momentos se pone a prueba a un deportista para que demuestre que está en la moral. A tal condición está sometido ahora es el nuevo entrenador del Valencia, José Bordalás. Peter Lim y sus acólitos lo han puesto a prueba. En la plantilla no hay entradas y ni siquiera salidas. Bordalás es la versión para la 21-22 de Javi Gracia. Éste quiso dar la espantada porque le engañaron y se tuvo que quedar porque su asesor había firmado una cláusula vergonzante. Salvo que se entienda que ella es propia de Singapur y también rige para España.

El tal Murthy aprobó con el consentimiento de Lim la llegada de Alderete. No voy a poner en duda las condiciones del nuevo defensa valencianista, pero sí espero que alguien entienda como yo que es una operación que muestra la escasa consistencia económica y deportiva de los Lim y compañía.

No entiendo las razones por las cuales Bordalás, conocidos los antecedentes, acepta el sistema de fichajes a base de cesiones. Los que se pretende en Mestalla son contratos de jugadores de medio pelo. Lo que se buscan son oportunidades en rebajas de rebajas. El Valencia que promete de nuevo Lim es nada y menos.

Vuelve a a ser una venganza que el Valencia por sus historia, y número de seguidores acepte otra vez los engaños, los cuentos chinos. Y me empieza a parecer que si Bordalás aguanta, consiente, no hará honor al alcoyanismo. Espero algo más de él.

Posdata. José Cabanes, Genovés, ha sido el número uno de la historia de la pilota. En Villareal, Burriana y Pelayo le vi partidas de emociones extraordinarias. La mejor, tal vez, aquella de Sagunt donde defendió su número uno ante quien llegaba con intención de arrebatárselo. Genovés jugó contra tríos y se acompañó de su hermano que no era el mejor mitger de la categoría. Genovés era historia mucho antes de morir.

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