El pasado 28 de julio se celebró el comité nacional del PSPV-PSOE con objeto de convocar su 14º congreso. Nuestro secretario general, Ximo Puig presentó el lema del comité hasta la celebración del congreso: «Un futuro para crecer». Invitó a los y las socialistas a debatir y reflexionar sobre las líneas de actuación a seguir en el futuro próximo. Con el debido respeto que merece mi secretario seneral e incuestionable lealtad a mi partido creo mi deber aportar ciertos matices a sus palabras, pues la forma en que las manifestó puede generar cierta confusión entre la militancia.

Entre otras cosas, dijo: «Para crecer como partido, para crecer como sociedad, con un itinerario que es claro, hay que creer para poder crear y, hay que crear para poder crecer». Esta especie de trabalenguas invita a la innovación y al emprendimiento en lo económico, y en lo político anima a la adaptación del partido a los nuevos tiempos en los que estamos inmersos, algo incuestionable. Y prosiguió: «Es la hora de regresar a la economía sin prejuicios, sin complejos […] Urge un nuevo modelo innovador, en el que el sector público arriesgue más, coopere más con el privado, fomente más la participación. En síntesis, un sector público fuerte pero reinventado, no invasivo, capaz de cooperar con el sector privado».

Estimado compañero Ximo, con todo afecto, permíteme recordarte que uno de los ejemplos más sangrantes de esa colaboración entre lo público y lo privado se ha dado en los últimos tiempos en la sanidad y así nos ha ido. Desde la calle, la gente que vive y sufre al sector privado en su día a día no ve así las cosas. Pondré solo un ejemplo, la limpieza en hospitales públicos. Nadie negará que en un hospital, la higiene es un servicio tan estratégico como un quirófano, sin embargo, ante los ojos del personal sanitario transitan mujeres y hombres con salarios precarizados, la mayoría a jornada parcial, como si la suciedad fuera homogénea y costara igual limpiar superficies llanas y pulidas que rugosas, con huecos, esquinas y curvas. Están durante muchos años, cambiando de empresa cada vez que renováis contrata a otras y siempre la nueva es a la baja ¿Te refieres a esa colaboración?

Uno de nuestros valores, piedra angular de nuestro partido es la igualdad, a secas, plena, sin especificaciones, pues cuando se le atribuyen deja de ser universal. Esa colaboración a la que aludes jamás podrá ser con todo el sector privado; por tanto, comenzará un periodo donde la libre competencia no sea tal, sino como ocurrió en un pasado no lejano, en ciertos sectores segregarás a los ‘elegidos’ de turno, del resto. La solución a este dilema es obvio. Es cierto que debemos evolucionar, pero comencemos, dado que somos gobierno, por la Administración. Luchamos contra la precariedad laboral y, sin embargo, somos cómplices de ella.

Es cierto que el sector público debe arriesgarse más. ¿A qué esperan nuestros ayuntamientos para no privatizar servicios? Tomemos medidas legislativas con seriedad y rigor que faciliten a las administraciones locales y autonómicas la creación y fluidez de empresas públicas para cubrir sus propios servicios. Centremos lo público en la tarea más importante que tiene desde el punto de vista económico. Debe ser garante de dotar a la sociedad de los medios necesarios para que el sector privado pueda competir y ejercer su actividad libremente, dotándole de infraestructuras adecuadas y modernas, luchando con eficacia y ganas contra el fraude fiscal, verdadera lacra que diezma a la sociedad y parece olvidada. El fraude es una tremenda injusticia social que hace muchísimo daño a las pymes y contribuyentes de buena fe.

Ximo continúa: «Primero crecer y luego repartir mejor, pero en ese orden; porque si no hay riqueza, no hay redistribución». Con estas palabras confirma el punto anterior sobre el fraude fiscal, solo así se podrá repartir mejor. No hay forma más justa de crecer que defendiendo con uñas y dientes la justicia fiscal, combatiendo con todas las armas legales el fraude. Y añade: «La administración no puede ser un embudo que multiplique tramites. La administración debe ser una palanca, la palanca que multiplique empleo, que multiplique oportunidades». Absolutamente de acuerdo, pero para ello se debe ser consciente de la necesidad imperiosa de crear líneas multidepartamentales únicas que eliminen duplicidades entre las diferentes instituciones competentes en una determinada materia.

Añade: «Una Administración inclusiva entre lo público y lo privado siempre suma, la desconfianza divide. Porque, no lo olvidemos: para que el Estado del bienestar funcione y sea capaz de dar la cobertura necesaria de universalidad a todos los sectores de la población, debe ser sostenible. Sostenible en recursos, sostenible en eficiencia. La eficiencia debe salir de la Administración». Para finalizar: «La socialdemocracia debe volver a ser sinónimo de ambición (…) de progreso, de vanguardia en derechos, de conquistas sociales y laborales. Del pleno empleo, que es irrenunciable». Nada que objetar al párrafo anterior, aunque pareces olvidar que te diriges a la militancia socialista, no a los altos cargos del Consell. Aunque, sin duda, para mejorar lo primero es tomar conciencia de las deficiencias.