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Elena Gónzalez

El horror, en esta esquina

No hay palabras para el horror de la chica destrozada por tres malnacidos en Formentera. Violada en grupo y salvajemente torturada después. Tiene unos 18 o 19 años, está empezando a vivir y ya no es una joven como las demás. La han mutilado. Le han robado la confianza en los otros, la han tratado como un trozo de carne al que se le puede hacer de todo. Dice la información policial que también la drogaron con cocaína y crack para que no opusiera resistencia y pienso que tal vez fuera mejor para ella así, que le nublaran la mente frente al miedo a no salir viva, a la impotencia, el dolor físico, a la humillación más íntima, al asco. O no, no lo sé, pero sí que hay heridas que no cierran y que a esa chavala que podría ser tu hija la han despojado de ingenuidad, ilusiones, puede que hasta de su autoestima y amor al propio cuerpo abusado. En un sitio tan pequeño como Formentera supongo además que la curiosidad y el morbo ya se habrán desatado y confío en que ninguno la identifique y señale. Las «buenas intenciones» también estigmatizan. Esta vez la manada es marroquí. La historia, la misma. Machos «muy machos» que destrozan a una mujer para divertirse. Hombres que no ven seres humanos, sino tetas, culo y vagina, y una chica más desgarrada por fuera y rota por dentro, devastada. Espero que la Justicia castigue como se merecen a esas bestias y que no obligue a la víctima a revivir mil veces el terror y las vejaciones. Que responda con respeto a la valentía que muestra.

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