Hoy se celebra internacionalmente el Día de la Alfabetización, instaurado por la Unesco en el año 1966. La presente edición está dedicada a las tecnologías de la información y la comunicación en un contexto educativo marcado por la covid-19, bajo el lema ‘Alfabetización para una recuperación centrada en las personas: reducir la brecha digital’. Se pretende contribuir a un ensanchamiento de la base del aprendizaje, abarcando las competencias digitales y propiciando una tecnología inclusiva para paliar las desigualdades. En este sentido versa el Plan de acción de educación digital (2021-2027), iniciativa de la Unión Europea que desarrolla objetivos como favorecer la digitalización de los métodos de enseñanza. Probablemente, la tecnología digital apuntale la reconstrucción de la educación, constituyendo el futuro de la enseñanza aprendizaje más allá de la pandemia. Es indudable el papel principal que representa el colectivo docente en la innovación e implementación de una pedagogía digital pertinente, la cual debería ser decisiva para moldear desde el corazón la educación futura.

Las pantallas, nombre que utilizamos coloquialmente para referirnos a la tecnología digital, abarcan tanto los dispositivos digitales como también los programas, las aplicaciones o incluso los contenidos que incorporan. Las citadas pantallas suponen prácticamente una extensión de nuestro cuerpo, aunque su empleo continuado nos expone de modo inconsciente a riesgos significativos. Es inconveniente, una tecnología digital útil exclusivamente para su consumo, que pueda condicionar el comportamiento humano provocando respuestas automatizadas. Por ello, es indispensable liderar una educación digital por encima del aprendizaje funcional (mecanizado) y del acompañamiento orientado a prevenir las adicciones, potenciando el pensamiento crítico y ético. De este modo, se contribuirá a una mayor consciencia de la realidad digital, con la finalidad de comprender sus entresijos y apropiarnos de ella. Esto es, erigirse comandante de la embarcación con el objetivo de aprovechar las excelentes posibilidades que nos proporciona el entorno digital, navegando con el viento a nuestro favor, así como también cuando sea oportuno, dirigiendo rumbo al puerto.

Coincidente con esta edición del Día Internacional de la Alfabetización, se inicia el periodo lectivo 2021/22 en nuestra comunidad. El presente curso escolar sigue lamentablemente afectado por una pandemia cambiante, presentando una incidencia epidemiológica igualmente inestable. Paralelamente, la educación se orienta hacia un punto de inflexión determinante, por lo que es verdaderamente importante elevar la mirada alcanzando una visión estratégica y global, que posibilite atender las actuaciones cruciales además de las urgentes. En particular, una normalización de la ratio estructural en los grupos clase revertiría decisivamente en la mejora de la atención al alumnado, en el rendimiento académico, así como también en la regeneración pedagógica desde la raíz. En lo referente al ámbito normativo, en este momento se discurre por la aplicación paulatina de una nueva ley educativa carente de consenso (Lomloe) y su desarrollo curricular. En el curso actual adquiere vigencia el articulado excesivamente ambiguo, relativo a la evaluación y la promoción en las diferentes etapas educativas, lo cual deberá ser enmendado por los equipos docentes para no socavar la igualdad de oportunidades y la equidad en nuestro sistema educativo.