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Ferran Monegal

Tú y yo somos tres

Ferran Monegal

Apeles quiere investigar a la novia del obispo

El padre Apeles

El padre Apeles ALBERT BERTRAN

Para amenizar el culebrón del obispo de Solsona, en Tele 5 (‘Sálvame naranja’) han convocado al padre Apeles. Estamos de acuerdo: solo faltaba Apeles para que el asunto adquiera dimensiones mas delirantes y surrealistas. La tesis de Apeles es que a quien hay que investigar es a la novia: «Èl es un buen chaval. Un obispo también puede tener un momento de debilidad. A quien hay que investigar es a ella, y saber si practíca ritos satánicos». O sea que Apeles asume, como era de esperar, la postura del clericalismo más retrógrado: el problema es ella, que podría ser una bruja. El obispo es un buen chico que ha tenido un momento de debilidad. ¡Ahh! Parece que el Tribunal de la Inquisición sigue vivo, naturalmente intentando incinerarla a ella, porque el obispo al fin y al cabo solo es una víctima de las maquinaciones demoníacas.

Como decía por la noche Dani Mateo en ‘El intermedio’ (La Sexta) resaltando por la vía del sarcasmo ese fondo reaccionario que todavía impregna algunas prelaturas: «Primero fue Eva tentando al pobre Adán con la manzana, el fruto prohibido, ¡y ahora es Silvia Caballol con el fruto prohibido de Solsona!». ¡Ahh! Visto lo visto acabo de buscar en mi colección de boleros aquel tan tremendo de Olga Guillot que dice: «Soy ese vicio de tu piel, que ya no puedes desprender, soy lo prohibido». Es la melodía oportuna. Bien mirado, lo que nos estaba diciendo el padre Apeles en el ‘Sálvame’ es que, en realidad, quiere ser él quien investigue a fondo a la novia del obispo. Tiene experiencia como investigador de señoras. A finales de los años 90 Yola Berrocal contó en Tele 5 que Apeles alquilaba una habitación en un hotelito de Madrid, la invitaba, y hacían ejercicios espirituales escenificando el cuento de Caperucita. Yola se tumbaba en la cama, muy sugestiva, y Apeles salía del armario gritando: «¡Soy el lobo! ¡Soy el lobo!».

Es posible que Tele 5 le monte ahora a Apeles un ‘show’ como investigador de la novia del obispo. Esta vez no creo que vaya disfrazado de lobo feroz. El pasado 5 de febrero Joan Maldonado contó en El Periódico, que Apeles había sido ascendido a capitán en la reserva del Ejército de Tierra, adscrito a la subdelegación de Defensa de Tenerife. O sea que a lo mejor sale vestido de capitán del batallón de zapadores armado con un crucifijo. ¡Ah! En mi casa cada vez sentimos más simpatía por esta novia del obispo.

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