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Sánchez Lacuesta

Economía sin contacto

Las tecnologías sin contacto nos permiten interaccionar con nuestro entorno sin tocarlo. Son ya habituales en edificios (puertas y luces automáticas) y medios de transporte (billetes, peajes), y emergen con fuerza en el sector financiero, permitiéndonos el pago contactless con tarjetas bancarias y smartphones. El coronavirus ha consolidado su uso para evitar contagios. Board of Innovation habla de «un nuevo estado de nuestra sociedad y economía, alterada de forma permanente por la covid-19, y caracterizada por interacciones de escaso contacto, medidas sanitarias y de seguridad, nuevos comportamientos humanos, y cambios duraderos en la industria».

Un estudio de Capgemini señala un aumento del 77 % en el uso de estas tecnologías en la época covid, que persistirá tras la pandemia, vía aplicaciones móviles, asistentes de voz o soluciones de reconocimiento facial. El mercado global superará los 27.500 millones de dólares en 2027, concentrándose un 25 % en los países más desarrollados (Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, China y Japón), destacando el crecimiento de soluciones basadas en cámaras.

En el ámbito de la salud se ha extendido el uso de cámaras de video combinadas con inteligencia artificial para obtener datos de salud en entornos reales con alta portabilidad, flexibilidad y bajo coste. Permiten registrar emociones, además de parámetros como la respiración, la atención, la postura adoptada o los gestos. La Universidad de Waterloo (Canadá) ha patentado el sistema PARS (photoacoustic remote sensing) de imagen láser sin contacto para la detección temprana y tratamiento de patologías de la visión.

Irisbond aplica soluciones de seguimiento de la mirada (eye-tracking) en automoción (ayudas a la conducción), industria (instrucciones a robots), neurociencias (reacciones ante estímulos) o sanidad (cirugía en entornos estériles). La monitorización de la conducción cobrará relevancia creciente, a medida que avance el vehículo autónomo. Gestoos permite interactuar de forma natural con cualquier sistema, según los comportamientos y movimientos de las personas (al estilo de la película del actor Tom Cruise Minority Report).

También la compra online, particularmente en ropa y calzado, con tasas de devolución superiores al 40%, busca tecnologías de recomendación de tallas sin contacto a partir de imágenes corporales, soslayando la imposibilidad de probarse el producto. En este campo, el Instituto de Biomecánica es pionero a nivel internacional.

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