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Ferran Monegal

Tú y yo somos tres

Ferran Monegal

Risas, reprimidas, con el ataúd de Franco

R eanuda A-3TV la emisión de «Los hombres de Paco», y como ejemplo de astracanada televisiva parece que sigue gozando de buena salud. La astracanada es una categoría teatral muy acreditada como género humorístico, y la verdad es que el dúo cómico que conforman Paco Tous y Pepón Nieto consiguen provocarnos buenos golpes de risa.

Ahora ambos policías han sido enrolados en el CNI. La primera misión que les encargan es buscar la momia de Franco porque resulta que han encontrado la tumba vacía. ¡Ahh! Se partían de risa los agentes. Decía Pepón Nieto, desternillándose: «¿Y entonces qué había dentro? ¿Un par de paletillas de jamón y una cañita de lomo?», y el despiporren era de abrigo. Hasta aquí el humorístico cachondeíto. Pero cuando Pepón encuentra finalmente el ataúd, y comienza a moverlo, y se le cae por los suelos, hemos visto que los guionistas han activado el freno de mano enseguida.

¡Ah! Lo normal hubiera sido, como toda buena astracanada que busca la comicidad más despendolada, lo normal sería, como les decía, que al caerse por los suelos el ataúd se resquebrajase y apareciese la momia de Franco por ahí, dando tumbos. Pero eso se han cuidado mucho de evitarlo. Quizá los constructores de esta serie han recordado aquel sketch de «El intermedio» -que aquí les conté en septiembre de 2018- cuando la momia de Franco acabó rodando por el plató haciendo la croqueta. Aquello fue tremendamente hilarante, pero los de la Fundación Francisco Franco montaron en cólera y se querellaron. Ahora, en «Los hombres de Paco», aún siendo una serie socarrona y bufa, parece que han decidido reprimir un poco el golpe de humorismo.

En la nueva etapa de «El objetivo» (La Sexta) Ana Pastor se preguntaba precisamente si hoy el humor está sufriendo un recorte en su libertad, cosa que lleva a la autocensura. Se preguntaba si gags que se hacían años atrás en la tele, hoy serían posibles. Ana puso un vídeo de aquellos monólogos de Pepe Rubianes, cuando en 2001 decía: «No pretendo molestar a nadie salvo a los hijos de la gran puta de los fachas. Yo el lenguaje no lo voy a cambiar. No me sale de la punta del nabo. Además no puedo traicionar a mis profesores. Yo estudié con los curas, aquella pandilla de maricones». En el plató de «El objetivo» llegaron a la conclusión de que aquellas incómodas genialidades del gran Pepe hoy no serían posibles.

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