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Alfons Garcia

A VUELAPLUMA

Alfons Garcia

Madrid es más centro

En directo, en debate de Política General de la Comunitat Valenciana.

J. R./I. C.

Una de las conclusiones que deja este Debate de Política General es que en la C. Valenciana (al menos, sus políticos) ya no se habla casi del País Vasco o de Cataluña. Las nacionalidades históricas que hace unos años dominaban el discurso político ahora pasan casi inadvertidas tras diez horas de debate parlamentario. Ni siquiera la cercanía del último capítulo de las tristes venturas del errante eurodiputado Carles Puigdemont o la relevancia de la mesa de diálogo de Moncloa con el Govern hizo que Cataluña, que hasta hace nada estaba en todas las oraciones de los políticos valencianos, tuviera un papel principal. Y de Euskadi, solo una mención de la portavoz de la ultraderecha para denunciar el olvido de las víctimas de ETA por parte del Gobierno de España, aunque el debate era para pasar revista a la Comunitat Valenciana y su Consell. Lo relevante es que el protagonismo hoy es de Madrid. No de Madrid como metonimia de España y su gobierno, sino de la autonomía de Madrid, del territorio que Isabel Díaz Ayuso ha conseguido gobernar con marca diferencial, que es el primer objetivo de un político para obtener buenos resultados electorales. No sé si es un fracaso o un triunfo de la España de las autonomías que cuando se habla de Madrid se piense hoy en un territorio que actúa casi siempre por su cuenta y que la dirigente autonómica que ocupe todas las miradas sea la de esta región (verán si no lo que pasa en la convención nacional del PP del próximo fin de semana en València). No sé si es un fracaso o un triunfo porque no deja de ser el colmo del modelo autonómico que una región sin pretensiones nacionales y cuyo gran rasgo de identidad es ser el centro geográfico y la capital administrativa y política del Estado sea la que cope tanta atención. El modelo ha funcionado, se podría concluir a la vista de esta realidad, pero quizá no era esto lo que se esperaba, al menos en términos de justicia financiera y de ‘hechos diferenciales’, absorbidos estos por un sistema poco propicio a las asimetrías. A ver si, salvadas las hipérboles independentistas, va a haber algo de ese procés invisible de Madrid que tanto ha señalado Ximo Puig, aunque al poner el foco en esa circunstancia se multiplica también el efecto y Madrid es aún más centro hoy de la vida política y mediática en España.

Y de eso sufre también la realidad política valenciana hoy, de la distancia entre lo que se cuece en las grandes instituciones y la calle. El día del debate del estado de la nación lo que sucede en el Congreso de los Diputados está en cualquier terraza valenciana, fundamentalmente porque al abrir cualquier medio de comunicación en cualquier rincón de esta tierra de identidad dual aparece en todos. Los conectas estos días y, salvo en los medios que somos de estricta obediencia valenciana, el gran debate autonómico no está, como es lógico. Lo que quiere decir que, como el ecosistema es el que es, el marco referencial de la vida de los valencianos (así, en general) es fundamentalmente la realidad española. Y diría que esta conclusión vale para todos los territorios, salvo Cataluña. Así que en esto Madrid (ahora sí, como metonimia de España) también es el centro. Y en esto es como siempre.

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