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Alfons Garcia

A Vuelapluma

Alfons Garcia

El PP tiene plan y vitaminas

La plaza de toros de València llena en el mitin del PP

La plaza de toros de València llena en el mitin del PP

Fin de la pandemia y fin de un ciclo político. Uno tiene esa sensación ante la exhibición del PP. Vuelven los grandes y costosos actos masivos. Como si nada hubiera cambiado. Como si todo haya sido un paréntesis vacío de significado. Como si la política solo pudiera encontrar su esencia en estas demostraciones de poderío. Y si los actos son como los de antes en el nuevo PP, ¿no acabará recurriendo a las mismas tretas para financiarlos e ir dopado a por el voto de las mayorías?

De eso ni se habló. El pasado de casos judiciales de corrupción es tan pasado que ni existe. Dijo María José Catalá que no iba a hablar del pasado y uno pensó que se refería a eso, pero no. El pasado para el nuevo PP de blanco inmaculado de Catalá es la izquierda. Lo otro debe de ser la prehistoria, materia de paleontólogos, si acaso.

De lo que sí se habló es de lo de siempre, del espantajo de los Països Catalans y el independentismo, de las sacrosantas señas de identidad y la unidad de España. Como si el tiempo no hubiera pasado. Clásicos de ayer y hoy de la derecha local.

Lo nuevo son algunas afirmaciones cuya veracidad es dudosa, como que han aumentado las listas de espera de mayores para una residencia (Carlos Mazón dixit). Lo nuevo es el desparpajo en el manejo del concepto de libertad: para las mujeres que quieren abortar, no. Qué maleable y hueca ha quedado palabra tan bella.

Lo nuevo también, el leit- motiv del momento es el caso de la menor tutelada que sufrió abusos del exmarido de Mónica Oltra según sentencias del juzgado y la Audiencia. Estuvo en boca de Catalá, Mazón, Vicente Mompó e incluso Pablo Casado.

Como si hubiera una fijación especial con la vicepresidenta valenciano. No lo creo. Ella no es el objetivo, lo es el Botànic. Oltra sí que es en este momento el puente más fácil de dinamitar para alcanzar la meta final: un vuelco a la mayorías de 2015 y 2019. Debilitar a la líder de Compromís y que de esa forma la coalición sufra y retroceda en las elecciones es el plan del nuevo PP para que el Botànic III sea un imposible aritmético.

El PP ha olfateado dónde estaba la sangre. La nueva estrategia coincide con la toma de poder de Mazón y Catalá. El hecho visible en las Corts y ayer mismo es que el farragoso asunto de las empresas vinculadas al hermano de Ximo Puig ha pasado a ser secundario. Oltra es un objetivo de más sencilla presentación.

Y en estas aparece el Síndic de Greuges. Más madera para la estrategia del PP, pero extraviarse en conspiraciones entre Ángel Luna y la cúpula popular solo lleva a perder la brújula, no aportar soluciones y alimentar la trituradora de la derecha.

El PP ha demostrado que va a estar hipervitaminado y que ha dejado atrás remordimientos de conciencia, aunque los rostros de hoy estén muy conectados con el pasado (perdón, prehistoria). Y ha dejado muy claro que tiene un plan.

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