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Belén Unzurrunzaga

DE PRIMERAS

Belén Unzurrunzaga

Nos siguen violando

Cuántas veces has salido con tus amigos y te has ido antes a casa, sola, de madrugada y has sentido miedo. Has acelerado el paso, has mirado a todos lados, has fingido que hablabas por teléfono o has llamado a alguien al móvil para que te acompañe en el camino. A mí me ha pasado, me sigue pasando. En los últimos tiempos somos testigos de agresiones por intolerancia a la identidad sexual o violaciones grupales. Vivimos en una sociedad en la que los delitos y agresiones sexuales han aumentado. Las violaciones, un 30,6 %, y los delitos contra la libertad sexual un 32,8 %. Esta semana me he quedado muda ante la brutal agresión y violación a una chica de 16 años en Igualada; sin entrar en detalles, fuentes policiales hablan de especial ensañamiento y crueldad en la agresión. Ella está viva, pero han destrozado su vida.

Siempre me pasa, me quedo sin poder hablar, sin saber qué decir, sólo pienso en el dolor, el trauma, las secuelas, y cómo les costará a las víctimas salir adelante, superar el horror vivido por monstruos como la Manada. Lo ocurrido en Pamplona aún me estremece, y lo que más me sigue cabreando es el juicio paralelo y cómo se cuestionó a la víctima. Las televisiones y la sociedad la juzgaron por irse con cuatro chicos que resultaron ser depredadores que repetían un patrón, drogando a sus víctimas para agredirlas, grabarlo y recrearse, malditos indeseables, cobardes. Muchas tuvimos que salir a la calle a gritar «Yo sí te creo», algo que me parece repugnante, el que se nos cuestione, en vez de protegernos. 

Hace pocos días se celebró el juicio por la agresión grupal de Sabadell, en la que ocho individuos participaron en la violación a una chica. Las preguntas del fiscal a la víctíma: ¿Por qué no huyó? ¿No podía escapar? Ante esto, la víctima había declarado que estaba paralizada por el miedo, que nunca había estado en una situación igual, tuvo que narrar las agresiones con violencia a las que fue sometida y el fiscal le preguntó: ¿Está usted segura de eso?

¿Lo huelen? Es el machismo, que aun sufriendo una terrible agresión sexual y teniendo que revivir en sala judicial el horror, nos cuestiona en todo momento. Parece que el hombre tiene derecho sobre nuestro cuerpo hasta que decimos ‘no’, y aún así nos siguen violando. ¿Por qué no podemos volver a casa sin miedo, por qué tenemos que mirar a todos lados, por qué debemos sentirnos indefensas por el hecho de ser mujeres y volver a casa solas a la hora que queramos? Y lo peor, siempre habrá alguien que cuestionará porqué volvemos solas a determinadas horas, o que piense que hemos provocado que algo nos suceda. 

Necesitamos que las cosas cambien, que podamos volver a casa solas, sin miedo, que no se nos cuestione, necesitamos protección. Necesitamos que la sociedad y los adolescentes tomen conciencia, que nuestros jóvenes no entiendan el sexo como un acto de superioridad sobre la mujer, donde se normaliza la violencia a través del porno al que pueden acceder en un ‘clic’. Necesitamos educación en las aulas, necesitamos hablar con nuestros hijos e hijas y educar en igualdad. Necesitamos, insisto, protección y que agresiones como la de Igualada, Pamplona, Sabadell y tantos lugares de nuestro país, no se repitan.

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