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Juan José Millás.

TIERRA DE NADIE

Juanjo Millás

No sé

La fe no puede salir a Bolsa. O sí. Quizá lo que funciona mayormente en Bolsa sea la fe en esto o en lo otro: en el Bitcoin, por ejemplo, que es una moneda en la que se cree como se cree en lo indemostrable. Ahora bien, lo indemostrable ha hecho millonaria a mucha gente. Los hechos probados son difíciles de monetizar a estas alturas en las que lo que triunfa es el placebo. Las religiones fueron los primeros placebos de la historia. Tal vez por su carácter fundacional, ningún fondo de inversión se ha atrevido a sacar a Bolsa la existencia de Dios, tan dudosa como la sustancia del Bitcoin. Pero a las religiones tradicionales que siguen ahí como jarrones chinos meramente ornamentales, les ha sucedido el Mercado neoliberal que ofrece productos igual de intangibles.

La prensa económica, si le coges el punto, es tan entretenida y cruel como el Antiguo Testamento, aunque tampoco es difícil detectar en ella influencias del Apocalipsis. Cuando una empresa pierde en dos minutos, y debido a una sacudida emocional de sus accionistas, 8.000 millones de euros, parece que el mundo se acaba. Pero se acaba también cuando los gana, pues no es posible perder ni ganar tanto en ciento veinte segundos a menos que nos hallemos ante el fin de los tiempos. La fe en los mercados neoliberales es tan volátil como la fe en las criptomonedas.

Viene todo esto a cuento de que una empresa que comercializaba bitcoins entró hace poco con mucho ruido en Bolsa, dándole un empujón increíble a las monedas virtuales. Hay personas que con este dinero inexistente han duplicado su capital en lo que va de año. Ello podría provocar una pérdida de fe en el dólar y en el resto de las diosas monetarias menores como el euro. ¿Significa que el Bitcoin o el Ethereum son más fiables o sólidas que las respaldadas por los bancos centrales de EE UU o la UE? Para nada. Significa que el dios Mercado neoliberal ha puesto en ellas todas sus complacencias. Pero las complacencias del dios Mercado neoliberal son también muy volátiles. Ustedes no se fíen. O sí, fíense. O pongan una vela a Dios y otra al Diablo.

No sé.

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