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Juan José Millás.

TIERRA DE NADIE

Juanjo Millás

Una fantasía

Mark Zuckerberg pretende crear una realidad virtual que sea analógica, de eso nos ha parecido que va el metaverso: en otras palabras, de la cuadratura del círculo. Se comprende. Yo preferiría estar hecho de ‘bits’, pero estoy hecho de átomos. Mi hígado, mis pulmones, mi uretra, todo yo, en fin, soy un conjunto atómico, con frecuencia a punto de estallar. Me matarán los átomos; de hecho, me matan cada día. Mis migrañas son analógicas, lo mismo que mis dolores de muelas o mi angustia existencial. Dedico la jornada al cuidado de este cuerpo de carne y hueso, de sangre y piel, de glándulas y vísceras. Le doy de comer tres veces al día (cinco a veces), lo visto, lo saco a caminar, le proporciono lecturas enriquecedoras, lo llevo al cine, y lo acuesto y lo arropo cada noche deseándole felices sueños, pues mañana le espera un lunes agitado. Tengo, en cambio, un yo virtual que no me da ningún trabajo. Vive su vida sin problemas de orden físico o mental y cuando lo visito en Facebook solo recibo de él buenas noticias. Si fuera posible, le cambiaría su vida por la mía.

De eso va el metaverso, me parece, de pasarse con armas y bagajes al otro lado del espejo. Si fuera posible, hace tiempo que estaríamos todos allí. Habríamos abandonado nuestros cuartos de baño reales, nuestras cocinas de verdad, nuestros dormitorios desaseados. En el metaverso no hay que limpiar el moho de los azulejos de la ducha, ni la grasa de la cocina, ni la pelusilla de debajo de la cama. No huele a repollo ni a fritura ni a desodorante de vainilla. Supongo que en ese mundo que se encuentra más allá y que es el reverso de este, puedes ser bombero sin hacer oposiciones y apagar fuegos sin quemarte, incluso quizá puedas escribir sin escribir. Este último, el de ser escrito, es uno de mis sueños. De momento, apenas he conseguido ser hablado: abro la boca y salen de ella ideas que no me pertenecen. Soy una especie de estación repetidora de lo que escucho en las tertulias de la radio, de la tele, en los editoriales de la prensa…

En el metaverso, escribiría las novelas al dictado de otro u otros, pero cobraría yo los derechos de autor. Lo que nos vende Zuckerberg es una fantasía, un escaparate inalcanzable, un círculo cuadrado. Lo raro es que haya cola para comprárselo.  

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