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OPINIÓN

Carles Peris

La pelota en el tejado

La pelota en el tejado

L a Comisión Europea debería dar respuesta a varios asuntos de importancia en relación al cultivo de los cítricos y que podrían afectarnos, en mayor o menor medida, y dependiendo de su desenlace a los productores valencianos. Los cítricos tienen una gran relevancia económica y social, y las importaciones son una dura competencia desleal que inciden negativamente en los precios y distorsionan el panorama comercial de forma alarmante. Está en proceso de revisión el acuerdo comercial con Sudáfrica y habría que analizar en profundidad su repercusión comercial porque ahora estamos pagando la ampliación en mes y medio del período de importación sin aranceles del 15 de octubre al 30 de noviembre. Almacenes y cámaras repletas de naranjas sudafricanas, presencia abrumadora en los lineales, y nuestras navelinas sin apenas salida en los mercados. También hay que tener en cuenta las consecuencias fitosanitarias que existen sobre el sector citrícola europeo. Durante los cinco años de vigencia, Sudáfrica ha demostrado ser uno de los países con mayores rechazos de envíos de cítricos por plagas en la UE, por lo que la entrada de un organismo nocivo desconocido sería letal para nuestra citricultura. Ni cumple ni ofrece garantías. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha reconocido la obligación de imponer el tratamiento de frío a las importaciones de cítricos de Sudáfrica al mercado comunitario para garantizar un nivel de ausencia de plaga tolerable. Su opinión no es vinculante, aunque tendría bemoles que se saltarán esta recomendación. No deberíamos olvidar que el tratamiento de frío es el único sistema actual con garantía de seguridad al que a nosotros ya nos obligan otros países. También debería decidir la CE acerca de la declaración de los cítricos como producto sensible, tanto en la renovación del acuerdo comercial de la UE con Sudáfrica como en otros acuerdos con países terceros. Es un sentir unánime del sector citrícola valenciano a propuesta nuestra, que hizo suya la Generalitat y que el propio Ministerio de Agricultura ya lo ha trasladado a Bruselas. Reclamamos que las importaciones de países terceros cumplan con los mismos estándares rigurosos, sostenibles y de garantía sanitaria que lo hacen los cítricos europeos. Celebramos el aumento de los controles a los cítricos de Turquía (otro de los países con mayores rechazos), pero aún es insuficiente y también habría que poner la lupa en Egipto. No pueden negar desde la CE que no tienen suficiente información para decidir. Desde la Unió hemos entregado ya en los últimos meses varios documentos trabajados de forma justificada y profesional como para que haga oídos sordos. La pelota está en el tejado de la CE, esperamos su desenlace.

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