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Martí

Rosita Amores, mito popular

La veterana artista está en plena forma, con una película por estrenar y con muchos proyectos

En el justo momento que Rosita Amores me regañaba porque no había ninguna mención suya en la exposición de Berlanga en el MuVIM, se nos vino encima una desagradable y violenta discusión de tráfico. «Que haya paz», gritó la artista. Era mediodía y estamos en la terraza de la calle Sant Vicent, casi esquina con María Cristina, justo a la entrada del antiguo cabaret subterráneo Casablanca donde actuó tantas noches. Tras comprobar que el tráfico en el centro es más que imposible nos pusimos a lo nuestro. Es verdad que la pionera del cabaret erótico actúo con el maestro Berlanga. Fue unos de sus últimos trabajos, en la mini serie de Blasco Ibáñez que dirigió en 1997 para RTVE con guion de su hijo Jorge García-Berlanga y Antonio Gómez Rufo, que protagonizaron Ramón Langa, Ana Obregón, Manuel Alexandre, Laura Aparicio, Ramón Barea, Sergi Calleja, Joaquín Climent, y Félix Cubero. Además de Rosita Amores, que acredita una conocida carrera como artista de variedades y una larga filmografía, tanto en televisión -’L’Alqueria Blanca’, ‘Negocis de família’, y‘Benifotrem’ (Canal 9); ‘Ala...Dina’ y ‘Tio Willy’ (RTVE); y ‘La casa de los líos’ (Antena 3)-, como en cine: ‘El virgo de Visanteta’ (1979), ‘Gracias por la propina’ (1997); ‘Con el culo al aire’ (1980); ‘Un negro con un saxo’ (1988) y ‘El robo más grande jamás contado’ (2002).

Solidaria.

Falta por estrenar su última película, «Lo que sabemos», la ópera prima del cineasta valenciano Jordi Núñez, autor de los multipremiados cortometrajes ’Amor de dios’ y ‘Píxeles’. Así que a sus 83 años, camino de uno más en enero, Rosita sigue en el candelero. Está muy en forma, con la tercera dosis de refuerzo de la vacuna de la covid recién puesta, y con más proyectos. Ella es el único mito popular vivo que nos queda. El otro era Paco Cabanes. Esa condición se adquiere con mucho esfuerzo y con el reconocimiento general de que se trata de una persona honesta. Todos hemos oído como hablaban de ella la generación de nuestros padres, porque no debe haber verbena valenciana donde no haya estado en sus 69 años de escenario. Empezó a los 14, aunque decía que tenía 16 para poder trabajar. Además, iban a verla todos y todas, aunque ellas más de controladoras, según cuenta. Cuando narra como salió corriendo del juzgado de paz de Nules, donde nació, con su madre por intentar sumar dos años a su certificado de nacimiento todavía se troncha de risa. También sigue con su labor benéfica todas las semanas, porque muchos de aquellos artistas que amenizaron los tiempos oscuros se quedaron a la intemperie cuando se jubilaron.

‘Posa’m Menta’.

Lo que me sigue fascinado de esta artista única es la capacidad que tuvo para burlar la censura franquista de sus espectáculos eróticos. Como ella sostiene, disponía de mucha ‘influencia’ con algunos prebostes del régimen. Fuera como fuera, su popular canción ‘Posa’m Menta’ se convirtió en todo un soplo de libertad: «Posa’m menta, posa’m menta / que el voler aixina augmenta / que les coses de l’amor / si són fortes són millors».

Icono único para los Gay Games

Ahora que València va a ser la sede de los Gay Games, sería muy justo y necesario contar con el concurso de Rosita Amores. Ella subió muchas veces al escenario con ‘El Titi’ en esas plazas lejanas de la indulgencia de la València nocturna. En aquellas actuaciones encontró mucha tolerancia y alguna que otra intransigencia, en ocasiones muy soez. Pero con buenas palabras y sin faltar al respeto, ambos conseguían pasear sus plumas con elegancia en tiempos difíciles. La compartida alegría de la actual comunidad LGTBIQ+ debe mucho a persona como Rosita Amores, así que sería oportuno que algunos de los organizadores municipales del evento se acordaran de una artista singular que lleva muchos lustros paseando el respeto para cualquier forma de ser y de querer. 

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