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Javier Cuervo

Tú, John; yo, Yoko

El mundo es mejor, en algunos sentidos. Todo empezó con el acuerdo de los sindicatos y la patronal para hacer una reforma laboral que iba a ser una derogación y se ha quedado en un 10% de cambio respecto a la de Mariano Rajoy, escrita sin acuerdo de las partes y a disgusto de los sindicatos, para no dejar dudas de para quién gobernaba. En la negociación actual, al menos, se puso sobre la mesa el valor del litro de sudor.

Pero no sea seamos optimistas: el mundo no es mejor por eso, que está por ver si sale y cómo resulta. Pablo Casado, presidente del PP, se opone al acuerdo porque no va a hacerle un favor al gobierno, siquiera involuntario, para que Vox le acuse de vendido al socialcomunismo y se adueñe de todo el resentimiento antisocialista e Isabel Díaz Ayuso lo saque del despacho de Génova por la ventana, como hacen las mujeres de remango.

El mundo es mejor en algunos aspectos porque el presidente de los empresarios, Antonio Garamendi tiene como referentes a John Lennon y a Yoko Ono y ha dado una oportunidad a la paz con un abrazo a Pablo Casado en un hotel y la oferta de una semana en la cama recibiendo a la prensa. Pensemos un imposible: si hace 35 años José María Cuevas, presidente de la CEOE, hubiera ofrecido encamarse a Manuel Fraga Iribarne, presidente de AP, se habría oído un «¡oiga, haga usted el favor!» al compás del primer puñetazo. En cambio, lo de este lunes acabó en sonrisas, porque Casado necesita mimos, alguien que le quiera un poco, le dé una oportunidad a la paz y le ofrezca la fantasía de subir a una suite mientras deciden en el ascensor quién es John y quién es Yoko.

Esa imagen no es incorrecta, sino simpática, como lo es Garamendi que -aunque empresario- ríe y llora y abraza y con ella dio la vuelta a la otra imagen, la de la infidelidad ideológica, más en la lógica de las metáforas visuales clásicas, en la que en realidad se encama con la comunista Yolanda Díaz. Esa imagen no nos la podemos permitir a estas alturas del XXI por heteronormativa. A mí ya se me ha quitado de la cabeza.

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