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Amparo Zacarés

A propósito de Benidorm Fest

Amparo Zacarés

«¡Ay mamá!»

Rigoberta Bandini en el Benidorm Fest con su 'Ay mamá'.

Mientras escribo estas líneas Rigoberta Bandini se ha convertido en una de las favoritas del Benidorm Fest y su canción puede llegar a representarnos en Eurovisión. En realidad, la cantante se llama Paula Ribó y es una artista multidisplinar a la que desde hace tiempo se le conocen varios proyectos vinculados con la vanguardia artística del teatro y de la música. Sin embargo ha empezado a ser más conocida a raíz de los versos que entona y canta su alter ego en el marco de este histórico festival. Curiosamente, el mismo proceso de selección ha vuelto a interesar en mayor medida que otros años. Varios son los motivos que pueden explicar el interés despertado en esta edición. Por una parte, podría reseñarse que por primera vez concursan canciones que están escritas en las otras lenguas del territorio español y con estilos que aglutinan la diversidad de la industria musical actual. Por otra, podrían aducirse razones relacionadas con el relevo del anterior equipo de RTVE que se encargaba de las preselecciones y de la delegación española en el certamen. Ahora está al frente la periodista Eva Mora y parece que corren vientos nuevos y otras sensibilidades con las que se ha conseguido conectar con un público más amplio a pesar de ser aún mayoritariamente joven.

Lo cierto es que primero reparé en la composición vocal y en el ritmo pegadizo de esta canción, pero fue sobre todo su letra la que me pareció de una gran eficiencia cultural muy acorde con la etapa de feminismo intergeneracional que estamos viviendo. De hecho, como señala la socióloga Rosa Cobos, vivimos en una época en la que el feminismo por tercera vez en su historia se ha convertido de nuevo en un movimiento de masas. Ya lo había sido antes, primero con el sufragismo y luego con el feminismo radical de la década de los setenta del siglo pasado, solo que ahora lo es con ciertas peculiaridades debidas a la globalización y a las redes sociales. Es más, en estos momentos la lucha feminista ya no se ciñe únicamente a la denuncia de la opresión patriarcal y los privilegios masculinos sino que presta mayor atención a la diversidad, a las tensiones y las desigualdades que se dan entre las mujeres. Este giro ha hecho que el foco se dirija hacia la sexualidad, la maternidad y los cuidados. Y no cabe duda que estas tres temáticas están presentes en los versos y el estribillo de esta canción.

Es por ello que tras el carácter ligero de esta melodía pop hay un mensaje de gran calado que trata de activar la sensibilidad social hacia la igualdad. La referencia al cuadro de Delacroix, La libertad guiando al pueblo (1830), es un buen ejemplo de ello. Mucho antes, Cristina Lucas, otra artista multidisciplinar de gran prestigio internacional y autora del video La Liberté Raisoneé (2009), ya había dado vida a la obra del pintor y presentaba masacrada, por el mismo pueblo que la seguía, a la mujer abanderada que defendía los principios revolucionarios de igualdad y libertad De este modo denunciaba cómo las mujeres, a pesar de haber participado en el advenimiento de un nuevo orden político, habían sido excluidas del ideal de igualdad universal que se proclamaba y pasaban a ocupar un espacio privado de no-relevancia bajo la sumisión al varón. En esta línea, el arte feminista en sus diversos géneros incorpora una perspectiva social para demandar la igualdad real entre mujeres y hombres, sin descuidar la relevancia de los cuidados y poniendo en valor la maternidad de una forma más realista.

Creo, pues, que en la canción de Rigoberta Bandini se dan ciertas referencias vinculadas al cuerpo femenino encarnado (Tú que has sangrado tantos meses de tu vida), a los cuidados (Tú que tienes siempre caldo en la nevera) o a crear solidaridades entre las mujeres (Paremos la ciudad sacando un pecho fuera al puro estilo Delacroix). Claro está que, en esta lectura que propongo, hay algo más que un mero homenaje a las madres. Además no sería la primera vez que una melodía dance pop, de apenas tres minutos y fácil de recordar, tuviera un gran poder de convocatoria y llegara a movilizar a millones de personas y más en estos momentos en los que al feminismo se suman no solo mujeres sino también hombres. No sé si al final esta canción será la ganadora pero seguro que se cantará, se bailará y traspasará fronteras.

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