Por fin las pequeñas y medianas empresas van a poder firmar operaciones ICO después de que el Gobierno aprobara a finales de noviembre del año pasado esta posibilidad. Han pasado dos meses donde la pyme ha estado desatendida, pero progresivamente las entidades bancarias están lanzando estos días estos nuevos préstamos al mercado, y ya se han empezado a formalizar las primeras operaciones de esta última hornada.

A efectos prácticos es en este momento cuando está pasando el último tren para poder formalizar esta financiación ICO, avalada por el Estado, y en junio 2022 será el último mes para poder hacerlo. Mes donde, por cierto, las moratorias en los plazos que obligan a declararse en concurso de acreedores finalizan, dando así por finalizadas las medidas económicas excepcionales puestas en marcha en 2020.

Y si no teníamos bastante, va a coincidir con la cuenta atrás para empezar a devolver los primeros préstamos concedidos en el inicio de la pandemia. A partir de abril, empiezan a vencer las carencias de las operaciones con aval del estado, y la mayoría de pymes y autónomos que se acogieron a esta fórmula para tener liquidez han de empezar a pagar sus primeras cuotas.

Los periodos de carencia se agotan y se espera que aumente la morosidad y los impagos porque llega la hora de la verdad. ¿Cuántas empresas y autónomos han superado las dificultades derivadas de la pandemia? Evidentemente, no todos los beneficiados de los créditos ICO los podrán devolver. Hay muchas pymes que no están preparadas para que les desenchufen el respirador y, si se hace, no van a sobrevivir. La banca y el Instituto de Crédito Oficial han distribuido 135.382 millones de euros en más de un millón de operaciones. Hay previsiones que cifran la ratio de impago en torno al 7% pero pensamos que será mayor, y varias asociaciones empresariales ya han pedido una nueva moratoria de «como mínimo seis meses» para empezar a devolver los préstamos. ¿Si fuesen ustedes el gobierno, qué decisión tomarían? Según el Banco Central Europeo, España es el país de la Unión con el mayor porcentaje de pymes en situación de vulnerabilidad: el 7’1% del total.

A toda esta problemática se le añade que, a medida que pasan los meses, hay mayores dificultades en el acceso a la financiación por un deterioro del rating de las empresas, y en parte por el empeoramiento del ratio DFN/Ebitda. Se ha generalizado la dificultad creciente para que los bancos den financiación a empresas. El aval del ICO ha servido, y mucho, para que la banca sea protagonista en la salvación de muchas pymes, pero ahora sin el ICO la cosa va a cambiar considerablemente y vivimos un momento en el que la viabilidad de muchas empresas va a depender mucho de la obtención de la financiación.

En el panorama actual con cada vez menos entidades bancarias españolas, que retirarán todavía más liquidez a las empresas, a las compañías no les queda otra que abrirse a nuevos financiadores y nuevas fórmulas de financiación para cubrir sus necesidades de liquidez.

La financiación alternativa es cada vez una opción más amplia y asequible para las pymes. Fuera del circuito bancario tradicional las fórmulas se multiplican y pueden encontrarse soluciones financieras a la medida de cualquier empresa, independientemente de su tamaño, sector, situación, etc. Con una ventaja añadida: en muchos casos, el acceso a la financiación se logra con procesos más ágiles, hay menos garantías exigidas y hay flexibilidad en los plazos. Solo es necesario un asesoramiento adecuado para descubrir las soluciones adecuadas.

Hoy, más que nunca, no depender exclusivamente de los bancos y de los ICO puede ser una ventaja decisiva para compañías que necesitan dinero para seguir adelante y cumplir sus planes de negocio. El último tren de los ICO acaba de salir, junio es la última parada para subirse y coincide también con la ley de insolvencia, que traerá un aluvión de concursos. Afortunadamente podemos tomar medidas ya, anticiparnos a lo que viene y diversificar para contar con nuevos financiadores capaces de llevar a las empresas hasta la próxima estación.