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Maite Mercado

Geopolítica eurovisiva

Ensayo de Chanel para Eurovisión RTVE

Las rutinas productivas del diario, plazos de entrega y otras cuestiones de procedimiento impiden que en esta columna se comente el desenlace del acontecimiento televisivo de la semana: Eurovisión, ese festival que constituye lo que los académicos denominan un media event, nacidos por y para ser retransmitidos. Sin tele, no existiría. Por ello si han seguido las cuentas de los periodistas especializados, se valora más la realización en sintonía con la coreografía que la calidad vocal.

Las semifinales del certamen desde Turín le movieron la silla al sagrado telediario de las 21 horas. Imaginen el disgusto de Carlos Franganillo que se esfuerza en hacer el mejor informativo a pesar de la indiferencia del personal que ha preferido las actuaciones musicales.

Los espectadores de la tele pública han de saber quién es Chanel y que Palomo Spain, uno de los conductores de «Maestros de la costura» ha diseñado su atuendo.

Considerando que España - o más bien, RTVE- es una de las Big Five no extraña que hayamos tenido que convivir con la bailarina, actriz y cantante en todos los espacios donde podía meterse. Hasta la encontramos siendo entrevistada un viernes por la tarde en La 2 en el programa «Plano General» que se ha montado Jenaro Castro.

Si se preguntan si los Big Five no eran el león, el leopardo, el rinoceronte negro, el elefante y el búfalo a los que se persigue cámara en mano en los safaris, en la jerga eurovisiva es como se conoce a los cinco países que más aportan económicamente a la Unión Europea de Radiodifusión: España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. Por eso RTVE se ha permitido sugerir ser la anfitriona el próximo año si como auguraban las casas de apuestas ganara Ucrania y, por desgracia, no esté en condiciones de organizar el festival. Solo por observar la pelea entre ciudades por recibir a los miles de eurofans tendría que convencerse a los responsables del asunto en el Gobierno de Zelenksi. A Joan Ribó, ya saben, le encantaría ser el anfitrión, que para algo somos «ciudad refugio».

Confiamos en que, cuando lean estas líneas, la espectacular representante de España, descubierta por Nacho Cano, según dice él, haya quedado al menos entre los diez primeros, un lugar muy honroso recordando pasadas ediciones. Para ella, el reto es no desvanecerse tras la gala como ocurrió con otros que dieron la nota. Y en 2023, más.

En el concurso de las amistades geopolíticas es cierto que lo importante es participar.  

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