El Gobierno ha dado luz verde al proyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans. Con la nueva norma, las personas deberán rellenar un formulario en el que manifestarán su disconformidad con el sexo mencionado y la petición de cambio y en un plazo no superior a tres meses, la persona solicitante ratificará su demanda siendo en un mes posterior a lo anteriormente citado cuando la persona encargada del Registro Civil dictará una resolución, así de fácil.

El refranero popular que es muy sabio dice que “las cosas de palacio van despacio” pero en este caso el equipo de la Sra. Ministra de “igualdad” van a toda velocidad porque vienen elecciones y hay que captar adeptos o lo que es lo mismo votos, aprobando algo muy importante sin medir las consecuencias de esas prisas y demostrando con ello que no tienen ni idea de lo que están haciendo, o lo que es peor jugando con la salud mental de las personas y yendo en contra de lo que ‘predica’ su propio ministerio que es la IGUALDAD.

La eliminación de los informes médicos y psicológicos supone una discriminación contra la persona trans. La disforia es una patología psicológica que causa sufrimiento y rechazo al propio cuerpo sexuado. Es por ello que tiene que tener un seguimiento antes y después de la modificación registral del sexo, y no hacer que sea como el que va a cambiar de coche o a hacer testamento. Habría que poner muchos puntos sobre muchas ies que están desaparecidas en esa ley de la Ministra: habría que legislar que no se permita cambiar de sexo a violadores o asesinos machistas, ni a hombres por violencia de género, ¿se va a permitir a los internos de centros penitenciarios ser trasladados a módulos de mujeres mediante la expresión del sexo sentido, vamos a tener que compartir habitación de hospital, vestuario? por otro lado pero no menos importante, ¿cómo afectará esto al deporte? -Se lo contesto yo que soy deportista-, la mujer como siempre y gracias a políticos como usted tendrá todas la de perder porque introducir a un solo deportista con genética y forma física masculina equivale a permitir un caso de dopaje.

Permitir que cualquier hombre pueda cambiar su sexo legal mediante su mera palabra equivale a legalizar la discriminación sexual.

Al no haber diagnostico, tampoco se descartarían transtornos psicológicos que pudieran conducir al rechazo temporal al cuerpo (autismo, esquizofrenia, psicosis, etc)

Muchos foros feministas se posicionan en contra de esta norma que desde el ministerio de la Montero no han sabido hilar fino. A nivel deportivo es una tomadura de pelo a todas las mujeres que a partir de ahora compitan en cualquier modalidad de este bello arte porque depende de a quién o quienes tengan delante podrán volver a los vestuarios o tirar la toalla antes de empezar. Los atletas trans que nacieron hombres tienen una clara ventaja biológica en relación al tamaño, la masa muscular y la capacidad respiratoria, (vaya por delante que los deportistas trans tienen todo el derecho del mundo a hacer deporte y competir), pero la competición es claramente binaria, ahí o se es hombre o se es mujer, todo es cuestión de testosterona la diferencia del rendimiento de hombres y mujeres, los hombres pueden tener 30 o más nanomoles por litro (nml/l) de sangre, mientras que la media de una mujer se mueve entre dos y tres. Eso en cuanto al deporte, extrapolar el nivel de testosterona entre los políticos para comprobar el nivel de rendimiento creo que sería muy difícil de averiguar si se trata de un hombre o una mujer.