Vladímir Putin continúa con sus amenazas a Occidente con misiles de crucero hipersónicos de alcance ilimitado en una nueva bravuconada del dictador ruso para demostrar al mundo su capacidad militar. Cuando se cumplen más de cinco meses desde que Putin ordenó invadir Ucrania, la situación empeora día a día, con miles de muertos y un país absolutamente destruido por los continuos bombardeos rusos que no distingue entre objetivos militares y civiles. Putin quiere causar el mayor daño posible entre la población civil para conseguir una rendición.

Se equivocó cuando pensó que aquello seria una guerra relámpago, y se equivoca ahora, si piensa que el pueblo ucranio se rendirá fácilmente.

Occidente sigue son su política de rearmar a Ucrania con armamento cada vez más sofisticado. La paz sigue siendo la gran olvidada de esta guerra. Ningún país ha tomado la iniciativa de retomar las conversaciones para un alto el fuego. China o Turquía podrían mediar en el conflicto para buscar algún tipo de solución negociada, que ponga fin a tanto sufrimiento. Mujeres, ancianos y niños, víctimas inocentes de un conflicto que obedece a las ansias expansionistas del dictador ruso.

Ucrania tiene todo el derecho del mundo a defenderse de una agresión militar a un país soberano, pero la escalada del conflicto, tras más de cinco meses de guerra no hace sino agravar la situación de miles de ucranios. Muchos se han visto obligados a marcharse de su país por la guerra, pero otros muchos siguen allí y son un blanco fácil.

Cuanto antes se pongan ambas partes a negociar, más muertes se evitarán.