Hace cinco años que Mónica Oltra decidió el cierre del centro de menores de las Terciarias Capuchinas de Segorbe. Su denuncia de casos de negligencia en el trato a los niños y abusos de un educador, al que llegó a señalar en sede parlamentaria, fue la sentencia. La Justicia quitó la razón a la vicepresidenta, pero años más tarde, claro, cuando el daño ya estaba hecho.

Hay quien dice que la actitud de Oltra, entonces vicepresidenta de la Generalitat, fue una cortina de humo para tapar las deficiencias en torno al centro de menores de Monteolivete. Sin saberlo, había encendido la mecha que acabaría con su carrera política. Un lustro después ha sido otro centro de menores religioso, la residencia Niño Jesús, en Campanar, la que ha funcionado como cadalso político de Oltra, al ser el lugar en el que trabajaba su exmarido como educador.

Oltra ha dejado la política al ser investigada por abandono de menores y prevaricación, es decir, por presunta corrupción, pues su objetivo era, supuestamente, enmascarar los actos del educador, menospreciando la versión de su víctima, una menor amparada por la Administración. Poco sirvieron los abrazos y bailes con Enric Morera, Joan Baldoví o Joan Ribó en aquel insólito acto de apoyo. Horas después tuvo que dimitir. El argumento del complot de la extrema derecha contra Oltra no caló. Tenía en su contra un informe de Teresa Gisbert, fiscal superior de la Comunidad Valenciana, que era demoledor.

Ahora Compromís debe dilucidar el relevo como cartel electoral. No lo tiene fácil. Oltra cosechó como cabeza de lista más de 450.000 votos en 2015 y 2019. Más de el triple de lo conseguido por su antecesor, Enric Morera, en 2011. Baldoví tampoco se acerca al tirón de Oltra, ni de lejos.

La Justicia llega, pero con lentitud, y eso es algo que Compromís sabe. Aitana Mas, a pesar de su buen cartel, no posee el carisma de su predecesora en el Consell. Añádase que Més Compromís tiene la oportunidad de asumir el liderazgo de la candidatura, por algo es el brazo fuerte de la alianza de partidos que configuran la coalición.

Alberto Ibáñez, portavoz de Iniciativa, el partido de Oltra, ha señalado lo cruel que ha sido su salida. Puede que no le falte razón, pero tal vez un ‘mea culpa’, asumir errores y cesar a los responsables del trato intolerable dado a la menor hubiera sido lo suyo. Hoy sigue faltando ese reconocimiento. Ahora el futuro lo marcarán las elecciones... y todo podría ser aún más cruel para Compromís.