¿Por qué mientras las mentes pensantes de productoras audiovisuales centran su atención en el legendario ocio valenciano, aquí se le sigue dejando de lado, o peor aún, satanizando? ¿Por qué responsables oficiales que en su día, y en gran número, asistieron a esas imborrables noches no gestionan el reconocimiento? ¿Acaso la historia no es lo suficientemente explícita como para el refrendo local?

“Pasarlo bien siempre ha existido” asevera Javi López, responsable de publicidad telemática y redes sociales del Grupo Salamandra.

¿Para cuándo homenajear a quienes pusieron en el mundo de la industria del ocio a la ciudad de Valencia? Un ¡hurra! por la merecidísima exposición y compendio editorial sobre el diseño gráfico engendrado en torno al mundo de la noche valenciana, muestra celebrada, meses atrás, en el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno). ¿Por qué no continuar en esa línea? ¿Para cuándo el reconocimiento a la labor de personas del sector?

“Caco es un tío popular, muy querido, consigue congregar a mucha gente, la gente le quiere mucho, no conozco a otro que lleve tanto tiempo haciendo bien las cosas”, son palabras del citado López referidas a Carlos Monsell (Caco), maestro del ocio valenciano desde sus inicios como Dj en Jávea, también relaciones públicas, director de sala, y empresario que ha glorificado una forma de disfrute repleta de detalles perdurables y palmaria sociabilidad. La noche valenciana, merced a profesionales de su talla alcanzó el cosmopolitismo. Moda, música y glamur amalgamaron tribus urbanas y desorbitada innovación.

Pero… ¿Quién puede sobrevivir al shock traumático de verse obligatoriamente extirpado de la vida cotidiana, lejos de seres queridos, derruidos sus proyectos laborales, sin cumplimentar requerimientos sanitarios crónicos, en una incertidumbre total, bajo vigilancia exhaustiva militarizada, sin ánimos?

John Cacioppo estudioso del intercambio emocional y psicólogo social en la estadounidense Universidad de Ohio apuntaba: “Basta con ver a alguien expresar una emoción para evocar ese mismo estado de ánimo. Esto es algo que nos sucede de continuo, una sincronía, una transmisión de emociones. Y es esta sincronización de estados de ánimo la que determina que usted se sienta bien o mal”.

Actualmente en “las fiestas en las discotecas no hay tanta armonía, no hay ilusión entre la gente, no se mezclan con el resto” apunta López.

“Seguimos siendo los mismos, transmitiendo esa esencia que teníamos y creamos”, categoriza Juan Carlos “Texas”, artífice del testimonio audiovisual de la gloriosa noche valenciana detallando que, con respecto al ocio actual, “hay una diferencia bastante enorme”.

¿Para cuándo homenajear a quienes posicionaron en la industria del ocio a la ciudad de Valencia?

¿Se galardonará a profesionales como Caco artífice del espíritu de unión en el disfrute del ocio? “Ojalá en vida le hagamos un reconocimiento” aduce el Dj internacional y actual presidente de FOTUR (Federación de Ocio, Turismo y Juego de la Comunidad Valenciana) Víctor Pérez refiriéndose a Monsell. “El boss (jefe) de la noche; no hay otro” asevera Orlando Pereira Nox artista multidisciplinar y exitoso relaciones públicas. “Sería indispensable” afirma el Dj, creativo y productor Nandz Nandz (Nacho Fernández). Javi Klein, relaciones públicas, reconoce que es “un maestro, aprendí con él”. Por su parte Juan Carlos “Texas” refiere: “Los homenajes se tienen que hacer en vida, gente que ha hecho mucho por la felicidad nocturna”.

¿Quién es capaz de sobresalir con sonrisa perenne, disciplina y afabilidad imperecedera? Ser referente en el ocio nocturno es un don exclusivo, muy trabajado y personalísimo.

Ulf Dimberg estudioso sueco, profesor emérito en el departamento de Psicología, Psicología de la Emoción de la Universidad de Upsala, concluiría sobre las reacciones espejo en las personas ante las sonrisas: ”La musculatura de su propio rostro tiende a experimentar una transformación sutil en el mismo sentido, una transformación que, si bien no resulta evidente, sí que puede manifestarse mediante el uso de sensores electrónicos”, dato recogido por el psicólogo y redactor científico del New York Times Daniel Goleman en el superventas mundial titulado Inteligencia Emocional.

La alegría es contagiosa, el ambiente festivo regenera el organismo.

El legendario cumpleaños de Monsell es un evento reconocido. Actualmente, tras el cisma socio-emotivo y debacle económica a raíz de la pandemia, en el ocio urbano se posicionan los “tardeos” y en una de tales citas el orbe del sector celebró a Monsell, como años atrás, cuando la ya derruida y mítica discoteca The Face en Pinedo, era enclave de la sociedad y el “famoseo” nacional. ”El de hoy no es normal” refiere Caco en base al horario vespertino.

Víctor Pérez confiesa que “los cumpleaños de Caco son un clásico”. “No existía el “tardeo”, es bueno, sales después de comer y si quieres ser más canalla y más golfo” puedes ir a cualquier otro local y “el domingo puedes salir con los niños y estar con los abuelos” comenta el que también fue Dj residente en El Cielo de The Face y 99 Calamares.

¿Para cuándo el próximo ataque al ocio nocturno valenciano?

“Estoy alucinando, entrar ahí dentro y es como si fueran las cinco de la mañana, es nuevo, lo veo raro que haya fiesta por la tarde” comenta Estefanía Viana, cantante que actualmente prepara tributos musicales, “mi padre era el jefe de seguridad de la Ruta (Ruta Destroy), con la pandemia me hice gruista, hemos tenido que renacer”.

¿Ya olvidaron que la noche valenciana se alzó reivindicativa en una España abotargada y mediocre, falta de libertad? “Los más canallas seguimos en las discotecas” apunta Pérez. Prueba de ello son las multitudinarias fiestas “remember” de locales históricos lo suficientemente valientes como para traspasar fronteras y no amedrentarse ante persecuciones por tierra y ¡aire!

¿Dónde está la unión que caracterizó aquél movimiento? En opinión del también musicalizador Klein: “Radicalmente ha cambiado la noche, musicalmente, socialmente, emocionalmente, no hay alegría, no hay emoción porque la música es una mierda, quitando las fiestas concretas, da agonía”. A lo cual Javi López añade que en “la fiesta en las discotecas no hay tanta armonía, no hay ilusión entre la gente, no se mezclan con el resto, la música cambia, divertirse es bailar y beber”.

“Cada sala de antes tenía su identidad, había las tribus, la música, ya sabías quien estaba; ahora en casi todas suena una misma línea musical” estima Víctor Pérez.

¿Quién pone en duda que el mazazo del enclaustramiento forzoso, del miedo, ha virado reacciones, excitando intolerancias, fomentando individualismos y apatía. Orlando Pereira dictamina que “todo ha perdido interés, la pandemia nos ha marcado la cabeza, los borrachos son más borrachos, los drogatas son más drogatas, han venido cosas una detrás de otra y no sabemos por dónde andar”.

Pero la fiesta continúa, La vida continúa. Las expectativas renacen. El cumpleaños de Caco da fe de ello.

“Perfecto todo, la mejor fiesta del mundo, buen rollo, buena gente”, declara Sara mientras baila con la música de Coqui Selection uno de los Djs residentes de la época The Face quien comparte cabina con Nacho Ortiz y Nacho Fernández (Dj Nandz Nandz) el cual dictamina: “La música está hecha para vivir”, añadiendo: “Esto empezó de la música disco, con el house; por cultura de crisis”, recalcando la notoriedad de “la atmósfera de felicidad que se respira, impera unión entre personas” en el local de la cita.

¿La unión es provechosa para los poderes fácticos? ¿Mejor la depresión general?

Y si no…siempre nos quedará la mordaza.

¿Por qué el ocio sólo es noticiable si hay catástrofes? ¿Por qué no hay cobertura informativa constante del sector dando pábulo a que también en España existan renombrados Djs? “Las cosas se divulgan por la comunicación” señala Fernández.

¿Qué hacer cuando se ha expandido el individualismo y la desconfianza?

“Gustaba Cánovas, (Antonio Cánovas del Castillo, estrábico, llamado el Monstruo, introductor del pucherazo en las elecciones y dador de carta blanca al caciquismo, según relata el periodista Ángel Rodriguez Valdés), de la vida social por el trato de gentes y ocasiones de variada conversación a que da lugar. Buscando especialmente el contacto con elementos de tanta utilidad para el político como la nobleza, la diplomacia y las finanzas, frecuentó Cánovas desde que pudo los salones de Madrid. Los de la duquesa de Rivas y de la condesa de Campo Alange, en la primera fase de su vida pública; los de la condesa de Montijo, de la marquesa de Portugalete, de la condesa de Vilches, luego”, relata Fernández Almagro, información recopilada por Mª Dolores López Díaz de la Universidad S.Pablo-CEU en su ensayo: Cánovas y las mujeres: prólogo a una colección costumbrista.