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Esquivel

La ventana

Francisco Esquivel

La larga condena

Salimos de ver «Modelo 77». El director de «La isla mínima» acaba de sacarnos una nueva radiografía de las zonas oscuras sobre las que surcó la Transición y nos ha dejado el cuerpo que para qué. ¡Ay las cárceles! Miguel Herranz, «Río» en «La casa de papel», con esos ojos tan vivos, y Javier Gutiérrez son zarandeados por el sistema a pesar del poderío de este por los trienios cumplidos entre rejas y reciben tal castigo que hace que los que se salten las normas de forma atroz sean los que están allí para vigilar a quienes han recalado por presuntamente no haberlas cumplido. Nada más pisar la calle se nos echan encima Trini y Luis que arrastra un maletón de los buenos, con unos pelos vueltos del revés que era para verlo y una carita de estar en las últimas por la paliza que debía llevar encima. Me reubiqué porque me hubiese llamado la atención encontrarlo en el reparto. Pero no. Es que venían en tren... ¡desde Cádiz!

Con motivo del 92 el trayecto por carretera con el Sur se redujo a la mitad cuando la desaparición sin embargo de la conexión entre Lorca y Guadix cercenó el acercamiento ferroviario entre ambos territorios. Lo sé muy bien porque fueron unas cuantas las ocasiones en que enfilé hacia Albacete para recoger a mis padres y proporcionales un transbordo más humano que esperar bajo cero a que llegase el enlace procedente de Madrid, desde dónde si no. Varias décadas después anuncian como gran avance que, para hacer el viaje más cómodo, el cambio se hará en Cuenca.

De modo que al ver así a Luis se me removieron las tripas. Por el enorme afecto y por los recuerdos que me asaltaron. Menos mal que Trini nos hizo partícipes de lo bien que se come en la Tacita y de los estupendos días que habían pasado. Les deseamos que descansaran después de que sucesivos gestores hayan logrado algo casi imposible: que ni ir a Cádiz tenga gracia.

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