Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | tribuna

El celadón Song de València

El pasado 31 de julio el investigador del Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC Alfredo González-Ruibal nos contaba en las ondas una de sus penetrantes historias olvidadas a través de los más diversos objetos del pasado, el hallazgo nada menos que en Somalilandia de una taza Qingbai, una tecnológicamente sofisticada porcelana china que según este reconocido divulgador cultural nunca vieron en Europa las cortes de los reyes antes del siglo XIV.

Relatos históricos o podcasts por medio de deshechos materiales como una botella de cerveza italiana, latas de conservas de carne argentina o los hornos tipo tannur del campo de refugiados de Moria (Lesbos) compartidos en estas mismas páginas con artículos de cosecha propia como «Relato apócrifo de una mayólica» (Levante-EMV, 23-07-2019).

Sin embargo este radiofónico autor, conocido mediáticamente como el «arqueólogo de la basura», no parece haber tenido conocimiento bibliográfico del notable hallazgo efectuado, hacia finales del pasado siglo XX (1998), en las excavaciones municipales de la Plaza de Cisneros nº 6 de nuestra ciudad, de una base de bol de celadón de gres oriental, con profusa decoración vegetal incisa y puntualmente excisa, de loza tipo Yüeh, según la catalogación de la experta británica Regina Krahl, surgida de los hornos de la provincia de Zhejiang hacia finales del siglo X, en tiempos de la dinastía Song.

Trascendente descubrimiento arqueológico que por sí solo vendría a corroborar la conexión marítima de los extremos oriental y occidental del Mediterráneo y la llegada a las alhóndigas de Madinat Balansiya, probablemente a través de Alejandría, de exóticas manufacturas de verdadera porcelana de la lejana China, ya durante la etapa islámica, entre los siglos X – XIII de la era común. Esto es algunas décadas antes que el famoso viajero veneciano Marco Polo emprendiese su fabulosa aventura en pos de la mítica Catay.

En este orden de cosas, no puede considerarse humo de pajas el memorable artículo «O Bezos o el Gran Kan» (La Vanguardia, 30-08-2021) del profesor Josep-Vicent Boira, en el que igualmente se daba cuenta de la presencia en el foso del demolido Palacio del Real del nuevo reino cruzado de València creado por Jaime I (1238) de otro raro fragmento de celadón gallonado con barniz verde pálido, esta vez del tipo Longquan, adscribible a la posterior dinastía mongola Yuan, que a la sazón viajó miles de kilómetros entre el sur de China y la Europa feudal hacia comienzos del siglo XIV o quizá algo más tarde, probablemente ya en XV, según la especialista Cinta Krahe.

Sin olvidar, por último, como el susodicho celadón Song del subsuelo de la recoleta plaza de Cisneros, tras la visita de estudios en 2009 del matrimonio japonés de orientalistas Ryozo y Shigeko Tanaka y previa consulta con el doctor del Museo Nacional de Tokyo Atshushi Imai, podría convertir a la ciudad de València en estos tiempos de cultura «mainstream» en el enclave geográfico más occidental donde jamás haya sido encontrada una porcelana asiática de Yüeh, confirmando así más que una escala de la legendaria Ruta de la Seda, el puerto de arribada de una auténtica Ruta de la Porcelana.

Tracking Pixel Contents