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Martí

La Ciutat de les Arts, les Ciències... i la Marató

El innegable éxito de la carrera clásica, con su potente repercusión internacional, plantea añadir su nombre al icónico complejo

Imágenes de la Maratón Valencia Trinidad Alfonso F. Calabuig

Pese al fenómeno literario noruego, cada vez somos más islandeses. Seis meses huyendo del sol, y otros tantos buscándolo, como ahora con la humedad matutina y para el aperitivo. También han desaparecido las zonas templadas en el resto de esencias, como en el maratón lleno de corredores y curiosos.

En un intervalo de cinco minutos y en el mismo tramo enfrente del Bioparc, escuché a una mujer despotricar porque todas las calles estaban cerradas para que corrieran «unos tíos de m....», y a un entusiasta caballero que clamaba por la celebración de un maratón cada domingo. Comprobado que el sol nunca sale a gusto de todos, es innegable que la carrera ha conseguido ser de las mejores del circuito mundial, y al mismo tiempo mantenerse como una prueba popular. Una fecha marcada en rojo en el calendario de los corredores aficionados, cada día más numerosos. La rutina nos impide sorprendernos, pero hay que escuchar a los maratonianos que viene de medio mundo deshacerse en elogios por el trazado, así como por una ciudad amable para correr, con el Jardí del Túria y el Paseo Marítimo. Seguro que esa inmensa mayoría no ha leído nunca la revista Forbes, que acaba de señalar València como una de las mejores ciudades para vivir, pero quien prueba, repite, como decía el mítico Rafael Conde, El Titi, uno de los personajes que con Rosita Amores, entretuvo el imaginario colectivo, cuando esta ciudad era bastante más gris.

Maratón Valencia Trinidad Alfonso Francisco Calabuig

Acontecimientos.

En lo que llevamos de siglo hemos visto, y criticado, eventos de todo tipo. Sigo defendiendo la Copa del América y mal hablando de la Fórmula 1. La prueba náutica abrió definitivamente la ciudad al mar, nos dejó una de las mejores marinas del Mediterráneo y el edificio Veles e Vents como faro vanguardista. Sus dos ediciones trasladaron durante muchos meses a un importante grupo de deportistas e ingenieros de máximo nivel. ¿Cuál ha sido el legado de aquel circuito urbano de Fórmula 1? Pues eso. Y en los dos casos, los realizadores televisivos buscaban la imagen cenital de la Ciutat de les Arts i les Ciències, aunque en la carrera de bólidos se ocultaba el cementerio del Grau. En cambio, la meta del Maratón Trinidad Alfonso, llegada retransmitida en directo por cadenas de todo el mundo, es una imagen única, con una potente proyección internacional, porque a la estética de Calatrava se suma la del deporte clásico, saludable y sostenible. Solo había que pasear desde el viernes por el centro o hablar con restauradores y hoteles para darse cuenta de que el «modo maratón» le sienta muy bien a València, en todos los sentidos.

A quién corresponda.

Seguro que Santiago Calatrava nunca pensó que su proyecto futurista acabara siendo más conocido por el deporte que por las artes, y las ciencias, pero la realidad ha hecho compatible las tres disciplinas. Igual que con el sol, nos gusta polemizar con las denominaciones, así que habrá que ir haciendo una pensada para incorporar el maratón a la nomenclatura del espacio más icónico de València. Yo lo veo, Ciutat de les Arts, les Ciències... i la Marató. Ahí lo dejo para que remate alguien la jugada.

Un futuro al máximo nivel

Al éxito deportivo del maratón hay que unir su notoriedad cívica y económica. Los mejores informes sobre cualquier actividad son más asimilables con el sentir ciudadano, porque nadie niega que València en fallas está a reventar siempre, ni tampoco que cuando hay partido en Mestalla se colapsa la ciudad. El maratón ha llenado las calles de diferentes acentos, con predominio del italiano, y encontrar un sitio para comer desde el viernes era difícil sin la preceptiva reserva. Los hoteles hablan de más de un 90% de ocupación, no solo en el centro, sino en la mayoría de establecimientos del área metropolitana, así que la fiesta atlética pasa a ser otro de los mínimos consensos colectivos. Ayer se celebró la cuadragésima segunda edición de la prueba, por tanto, el maratón está libre de adanismos, pero igual de cierto es que con el impulso de la Fundación Trinidad Alfonso ha alcanzado las máximas cotas de glorias. Eso garantiza un futuro que todavía no conoce techo.

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