La salud: un reto global

Un médico en consulta.

Un médico en consulta. / EPE

Rafael Fernadez-Delgado

Rafael Fernadez-Delgado

La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el 7 de abril el 75 aniversario de su nacimiento. Durante este tiempo se ha comprometido con la mejora de la salud para todos los habitantes de la tierra, instando a los poderes políticos y económicos a luchar contra las enfermedades que asolan de forma continuada o periódica algunos países, contra las emergencias epidémicas y pandemias que afectan a partes importantes de la humanidad y a hacer frente a las desigualdades estructurales en el acceso a los servicios de salud por parte de la población.

Este año, bajo el lema Salud para todos, la OMS insiste en la necesidad de garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades, recordando que la salud es un derecho básico y que todas las personas deben tener acceso a los servicios de salud esenciales. El derecho a la salud forma parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, más recientemente, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que, como recuerda Adela Cortina, «representan la conciencia moral de nuestra época y dan cuerpo a los derechos humanos proclamados hace más de 70 años».

Toda la sociedad debe implicarse en crear las condiciones para una vida sana y plena de bienestar, participando en la construcción de entornos saludables y en el diseño de los servicios de salud esenciales.

Recuerda la OMS que la evidencia demuestra que los sistemas impulsados desde un enfoque de atención primaria son la forma más eficaz y costo-efectiva de acercar los servicios de salud y bienestar a las personas.

Los grandes logros de la medicina en nuestro país, de los que debemos estar orgullosos, como el alto número de trasplantes, el aumento de la supervivencia de pacientes con las formas más agresivas de cáncer, los esfuerzos en el diagnóstico de las enfermedades raras no deben hacer olvidar que el conjunto de la población necesita una atención primaria accesible y fácil para todas las edades.

El diseño ideal de la atención primaria es aquel en el que una persona, cuando lo precisa, puede acudir a su médico de familia o pediatra, en un centro de salud cercano a su domicilio y ser atendido por un equipo profesional multidisciplinar, que ya le conoce o que dispone de tiempo para conocerle si esta es la primera visita, tiene su historia clínica, sabe de sus condiciones de vida y es, por tanto, capaz de analizar sus necesidades médicas de forma global. Para llegar a este objetivo alcanzable, es necesario que aumente el número de médicos de familia y pediatras, y que se conceda a estas especialidades la importancia que merecen. Está demostrado que la contribución de la Atención Primaria a la reducción de la mortalidad es muy superior a la de los especialistas en la atención secundaria (JAMA 2019). Si el objetivo final de cada estudiante, cuando aspira a ejercer una profesión sanitaria, es ser útil a los miembros de la sociedad en la que vive, nada hay que acerque más a ese propósito que trabajar en atención primaria.

No se puede prescindir de las ventajas que, en este tiempo, ofrece la comunicación telemática, pero es necesario que todo el mundo tenga acceso y sepa servirse de ella. La accesibilidad es sinónimo de cercanía y es una parte fundamental en la utilización de los servicios de salud. Para algunas generaciones, el uso de herramientas informáticas a la hora de acceder a la asistencia primaria debe ser voluntario y nunca debe sustituir al sencillo contacto personal, con atención presencial, más accesible para muchas personas. La inversión pública en salud debe contemplar estos aspectos, de forma que se garantice una utilización simple y voluntaria del sistema para toda la población. El esfuerzo principal se debe realizar por parte de la administración pública, no por parte de los profesionales de salud y, sobre todo, no por parte de los usuarios del sistema.

La Conferencia Mundial sobre Atención Primaria en Salud, celebrada en Kazajistán en 2018, patrocinada por la ONU, que culminó en la Declaración de Astana, incide en la necesidad de potenciar la asistencia primaria de calidad, accesible, disponible y asequible para todos y en todas partes, prestada por profesionales de la salud bien formados, competentes, motivados y comprometidos.

Fundación por la Justicia, como organización defensora de los derechos humanos, afirma la necesidad del derecho universal a la salud y aboga por la accesibilidad de todas las personas a este derecho, solicitando a los poderes públicos que hagan el esfuerzo necesario para que se pueda cumplir a todos los niveles.