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Opinión | tribuna

Consellera de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad

Unimos barrios para hacer ciudad

De la misma manera que la Comunitat está formada por una amplia variedad de vidas y personalidades que confluyen mucho más allá de las grandes áreas metropolitanas, València es ciudad gracias a sus barrios y su diversidad urbanística. Digamos que hay vida inteligente más allá del centro. En concreto, en una periferia también poblada y con derecho a la misma calidad de vida que el resto de distritos.

Una calidad de vida que pasa por el acceso a unos servicios públicos eficientes y en los que, ahora más que nunca, entra en juego la necesidad de un transporte público vertebrador y accesible para la mayoría. Que se lo digan a los miles de vecinos y vecinas de Nazaret, Monteolivete, Quatre Carrerres o Ruzafa, quienes, después de años de reivindicaciones, saben lo que es tener una parada de metro cerca de casa.

Y, en concreto, a los casi dos millones de personas que, desde hace hoy un año, se han desplazado a través de estos barrios y a cualquier otro punto de la ciudad a bordo de la (ya no tan nueva) línea 10 de Metrovalencia. 365 días desde que esta línea abriera al público para consolidar la apuesta de la Generalitat por la cohesión social y territorial de la ciudad de València.

Una cohesión basada en la igualdad de oportunidades, las que devolvemos, entre otros, al barrio de Nazaret, históricamente ‘desconectado’ del resto de la ciudad por una barrera arquitectónica y psicológica tan injusta como absurda. La València del futuro ya está en marcha, gracias al impulso y a la mirada municipalista que representa el proyecto del president Ximo Puig, quien ha devuelto a la ciudad el instrumento vertebrador que merecía.

Y ese futuro, en realidad, ya es muy presente. Basta echar una mirada a la última década para descubrir cómo el concepto de ‘movilidad sostenible’ ha pasado de ser un completo desconocido con gobiernos del PP a ser una realidad. Basta recordar cómo unos túneles inundables hace apenas 8 años hoy son 5,5 kilómetros de vía con nombres propios: Alacant, Russafa, Amado Granell-Monteolivet, Quatre Carreres, Ciutat de les Arts/Justicia, Oceanogràfic, Moreres y, de nuevo, la emblemática Nazaret.

Aunque hoy pocos lo recuerden, València fue la primera urbe en España en reimplantar el tranvía en 1994. Una ciudad que, además, hace ahora 35 años vio nacer su primera línea de metro, bien merecía seguir ampliando una red de transportes que facilite la vida de quienes la habitan y la hacen suya. Por eso, conscientes del palpitar frenético de una ciudad en constante movimiento y de las necesidades de los 65 millones de personas que el año pasado se subieron a Metrovalencia, no nos quedamos aquí. Malilla, el Hospital de la Fe, El Marítim o El Grau son solo algunos de los puntos de referencia que, la próxima legislatura, podrán contar con Metrovalencia gracias a la creación de nuevas líneas y prolongación de las actuales.

Nuestra responsabilidad siempre será dotar a la Comunitat de más infraestructuras, más transporte público y más facilidades para su uso. Conectar los barrios para acercar a sus vecinos es una prioridad de la Generalitat, que cuenta con un proyecto claro y realista para apuntalar las hechuras urbanitas de esta ciudad.

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