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Opinión | Tribuna

Que viene el lobo

HLB, Huanglongbing, ‘dragón amarillo’ o ‘greening’. A estas alturas entiendo que los haya que piensen que, a golpe de repetir titulares con tales menciones, ocurre como con el cuento de ‘que viene el lobo’. Pero es que, tras la detección este verano en Chipre, en territorio UE, del vector más eficaz de esta incurable enfermedad–de la diaphorina citri- y la expansión en los últimos años por el norte de España y por todo el litoral atlántico portugués del otro insecto portador de esta bacteria –la trioza erytreae- convendría pensar en clave de que el temido patógeno ya está aquí, que no es un cuento, que debemos prepararnos para lo peor.

Que viene el lobo

Que viene el lobo / Inmaculada Sanfeliu

Hace unas semanas, el proyecto PRE-HLB Horizonte 2020-EU organizó en València una jornada con un serial de magníficas conferencias de expertos procedentes de regiones del mundo ya afectadas por los efectos de esta incurable enfermedad (Florida y California en EE UU, China, Brasil, Sudáfrica) o de zonas donde el insecto vector ya se está extendiendo (África Central y, claro, la propia Cuenca Mediterránea). Vaya por delante mi enhorabuena a los promotores de este encuentro. Resultaron tan elocuentes y rigurosas sus intervenciones que, al concluir la cita, no pude más que lamentar que no hubiera sido de obligada participación para los responsables de la política fitosanitaria de la UE, de España y del conjunto las autonomías productoras citrícolas de nuestro país.

Quisiera referirme particularmente aquí a la ponencia del Dr. Georgios Vidalakis, responsable del Programa de Control del HLB en California, que es donde creo que estamos obligados a mirar ahora mismo. De su exposición se me grabaron a fuego dos sentencias: 1.- «No hay cantidad de dinero que no merezca la pena gastar para evitar el HLB» y 2.- «El HLB asiático y el africano no pueden ignorarse porque ambos, el psílido asiático (D.citri) y el africano (T. erytreae), no tendrán problemas para establecerse y propagarse en Europa. No es una cuestión de ‘si llegarán’ sino de ‘cuándo’ llegarán y se extenderán en la UE». Y con los vectores presentes, la irrupción del HLB será también solo cuestión de tiempo.

Estamos, pues, obligados a ganar tiempo. ¿Cómo?. Comprándolo mediante inversión en prevención, detección precoz y en investigación sobre patrones que induzcan tolerancia y variedades tolerantes y/o resistentes. Debemos declarar el programa de control de plagas y enfermedades de interés público y empezar a actuar en viveros, fincas, almacenes y mercados como si el HLB ya estuviera en nuestro país, como si el lobo ya hubiera devorado alguna de nuestras ovejas.

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