Opinión | la ventana

A este lado del mundo

Recuerdo la primera vez que fui a París. Como para olvidarlo cuando aún salíamos al exterior con cuentagotas. Llegué para tres noches a la ciudad que más me atrajo siempre con motivo del Salón del Automóvil, que ni que decir tiene no pisé. Dejé los bártulos y me precipité a fin de perderme por sus calles en las que me quedé extasiado con esas fachadas de edificios en diferentes estilos que destilan elegancia y poderío. Con lagrimillas rubricando el momento Nescafé escalé cientos de peldaños cual potro desbocado hasta Montmartre como si fueran a llevarse el Sagrado Corazón y con el mío a punto de caramelo poco antes de enterarme que en 1900 entró en servicio un funicular. No me arrepentí. Cuantas más sensaciones metiera en el saco, más auténtico resultaría el estreno europeo. Sudarlo lo sudé.

Desde entonces al surgir propuestas de estancia en un resort del Caribe o una incursión por algunos de los países tan de moda del Sudeste Asiático siempre he sentido cero motivación. Y si me replican que solo me seduce Europa con lo repetitiva que resulta contesto que el circuito de cementerios de muchos de sus rincones tienen mucha más vida que diez jornadas con la pulserita tomando caipiriñas teniendo en cuenta que hace décadas que se despierta uno oteando el Mediterráneo. O sea, que no me cuenten monsergas.

Haría falta tiempo, mucho más tiempo para recorrer las huellas que pensadores, escritores, músicos, pintores, mecenas han ido plantando a lo largo de siglos. Desde Sócrates a los Médici pasando por Cervantes, Van Gogh, Beethoven y los Beatles a quienes ni el Brexit puede arrancar el gusto que dan. Ellos, innumerables más, una ristra de científicos, de representantes públicos y de luchadores han impulsado un lugar que es privilegiado a pesar de los déficits que suelen señalarse. De contar como EEUU con un ejército propio al que encargar también los intereses menos solidarios que se despachan es posible que se perdieran buena parte de las raíces que este viejo continente atesora.

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