Opinión
Atraer, fijar, despertar, levantar
Hace unos meses, España entera vibró, se emocionó, y muchas personas hasta lloraron con el triunfo de las mujeres españolas en el Mundial de Australia. Recientemente, el FC Barcelona ganó la Champions femenina. Se merecen, pues, la recompensa y el reconocimiento porque todo esfuerzo, merece ser recompensado.
Y más, en el caso de las mujeres, porque es evidente que hoy en día, para alcanzar las mismas metas que los hombres en numerosos sectores u oficios, han de hacer unos sobre esfuerzos extraordinarios, más allá de lo que se exige a la parte masculina.
Dicho esto, creo que el mundo sería mucho mejor, si también lográramos vibrar, emocionarnos e incluso llorar, con los esfuerzos y sobre esfuerzos de tantas y tantas mujeres, que a lo largo y ancho del mundo, cada día, los 365 del año, juegan su particular mundial o champions de supervivencia.
Afganas, iraníes, sirias, sudanesas, yemeníes, palestinas, saharauis, malienses, mapuches, etíopes ..
Ignoradas, rechazadas, ocultadas, ahogadas, violadas, discriminadas, abandonadas, olvidadas, invisibilizadas, etc....
Ya sé que muchas personas se preguntarán a qué viene esa comparación.
La comparación viene porque me gustaría conocer el mecanismo por el cual, unos determinados hechos que tienen la trascendencia que tienen, atraen la atención, fijan las miradas, despiertan la euforia, levantan pasiones, mientas otros hechos, cuya transcendencia, objetivamente, es mayor, más grave o más injusta, ni atraen, ni fijan, ni despiertan, ni levantan nada, al menos, en una parte mayoritaria de la población que sí se siente atraída, fijada, despertada y levantada, en este caso, por unos cuantos partidos de fútbol.
No sé si ese mecanismo podría ser una variante del llamado “efecto Matilda”.
La primera mujer en denunciarlo públicamente fue Matilda Joslyn Gage, una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos que luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías. Básicamente se trata del hecho de suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, en detrimento de sus colegas masculinos.
La variante del “efecto Matilda” que propongo, consistiría en ocultar o ignorar la contribución al progreso, de los mal denominados países del “Tercer Mundo”, y en consecuencia, es fácil deducir que, así mismo, quedarán ocultas o ignoradas las capacidades o contribuciones de la población más discriminada en muchos de esos países, o sea, las mujeres.
Otro posible mecanismo al que le voy dando vueltas para buscar una explicación, es a la aplicación asimétrica del principio de igualdad de género.
En algunos países occidentales o del “Primer Mundo”, como prefieran mal denominarlos, aunque siguen existiendo multitud de inequidades y prejuicios vigentes en la sociedad, se avanza lentamente aunque con paso firme en el tema de la igualdad, eliminando y/o denunciando comportamientos, tradiciones o situaciones inaceptables.
No se da ese avance ni esa firmeza en muchos otros países, y por tanto, en lo que se refiere a la mujer, con un punto de vista trufado de superioridad, se tiende a anestesiar la conciencia aludiendo a que son sus costumbres, son sus tradiciones, siguen en la Edad Media, es su religión, siempre vivieron así, están acostumbradas,.… Nada nuevo si pensamos que muchas de esos puntos de vista, se nos inculcan desde la infancia y todavía, a veces inconscientemente, los seguimos transmitiendo a las nuevas generaciones.
Si a las mujeres afganas, iraníes, sirias, sudanesas, yemeníes, palestinas, saharauis, malienses, mapuches, etíopes, etc.…. les ha llegado el mensaje que, en nuestras opulentas sociedades, que mal reparten esa opulencia, unos partidos de fútbol pueden ayudar a conseguir que se abran nuevos caminos para las mujeres, que muchas empiecen a soñar, y conseguir que su esfuerzo épico sea reconocido, me pregunto yo, qué pensaran esas mujeres que sería necesario hacer, diseñar, construir, cambiar, suprimir o añadir, para que también ellas, mujeres afganas, iraníes, sirias, sudanesas, yemeníes, palestinas, saharauis, malienses, mapuches, etíopes ..… pudieran tener la oportunidad de conseguir que se abran nuevos caminos, que muchas puedan empezar a soñar, y que su esfuerzo épico para sobrevivir, sea reconocido.
Y no me refiero a derramar las socorridas lágrimas de cocodrilo, con las que acostumbramos a despachar muchos asuntos, y que en todo caso, sólo sirven para que podamos dormir tranquilamente y además, no duran ni lo que tardan en secarse.
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