Opinión

Allí donde empezó todo

Cuando en 1831 el magistrado francés Alexis de Toqueville cruzó el Atlántico para analizar el sistema penitenciario de los Estados Unidos, en realidad, pretendía estudiar su sistema político. Tres años después regresaba con un tratado sobre la democracia bajo el brazo. Traía con él la semilla que pondría fin al despotismo en Europa. La democracia.

También en Francia se ubica la génesis del proyecto europeo a tenor de aquel nueve de mayo de 1950 cuando Robert Schuman pronunció la Declaración con la que propuso la creación de la CECA. En 1951 se firmaba en París el Tratado constitutivo, punto de partida de la Unión Europea.

Entendíamos que las pasadas elecciones eran fundamentales para el futuro de la democracia desde la perspectiva del desafío que implica el avance de los partidos ultras. La ola reaccionaria que recorre el mundo, inevitablemente, iba a estar presente en Europa. Con todo y con eso, no deja de ser una tragedia que el estado más azotado por este fenómeno haya sido el francés. La contundente victoria de Le Pen es como un golpe en el corazón de la república que un día hizo latir al Viejo Continente por la igualdad y la libertad.

De aquellos seis países del Tratado de París, la extrema derecha ha vencido en tres: Francia, Italia y Bélgica. En Alemania es segunda fuerza política por delante del SPD, que ostenta la Cancillería. En los Países Bajos, los ultras de Geert Wilders aguantan en segunda posición y pisan fuerte. De momento, solo se salva Luxemburgo –probablemente, por la dificultad que tienen para penetrar en los países pequeños-, aunque han obtenido un europarlamentario.

Sabemos cuál es la situación, el interrogante es cómo afrontarla. Algo que, no puede abordarse únicamente desde la perspectiva del aislamiento a los extremos. Entonces, ¿cómo deben los gobiernos liderar la política ante la ola neofascista?, ¿secundando ciertos postulados de la extrema derecha o manteniendo la firmeza en valores como la tolerancia y la igualdad? Ejemplos hay de la errónea perspectiva de evitar la sangría de votos hacia partidos ultras desde la óptica de lo primero frente a lo segundo. Hace unos meses Macron endurecía la ley de inmigración con el voto a favor de Le Pen. También lo ha hecho el Parlamento alemán. El presidente estadounidense Biden ha blindado la frontera con México frenando el asilo a muchas personas. ¿Es esta la solución al auge de la extrema derecha en el mundo?