Opinión | A vuelapluma

¿Te han recortado derechos y libertades?

Mi respuesta a la pregunta clave para entender el año puede ser real, pero parcial y egoísta. La cuestión es si podría decir lo mismo de ser mujer, homosexual o inmigrante.

Es una tertulia más de jornada electoral. Se trata de llenar minutos hasta el resultado oficial. Y este se sabe que será tarde. Se trata de elucubrar. Entonces, uno de los expertos citados para la ocasión, bien trajeado, ataviado de autoridad, al ser preguntado sobre el año de la llegada de los primeros gobiernos autonómicos con Vox, asegura que no ha percibido recortes de derechos y libertades. Y deja la pregunta botando: ¿alguien ha notado que se han recortado sus derechos y libertades?

No me quito la pregunta de la cabeza. Voy masticando respuestas y preguntas. Quizá la más importante es si existe una respuesta única y si sobre esta se puede construir un discurso general y sólido. Lo digo porque mi respuesta puede ser real, pero parcial y egoísta. Quiero decir que soy un europeo blanco, heterosexual, con un trabajo digno y una salud en condiciones, y ni mis padres ni mis abuelos son represaliados de alguna guerra ni refugiados de ningún otro continente. Quiero decir que mi preocupación puede ser hoy más la subida de la cesta de la compra, que duele los bolsillos cada semana, o el precio (desorbitado) del hotel de las últimas vacaciones que los recortes de derechos y libertades.

La cuestión es si podría decir lo mismo de ser mujer, homosexual o inmigrante aquí, en la Comunitat Valenciana. ¿Podría decir que no he notado reducción de derechos y libertades? Nadie va a la cárcel hoy por pertenecer a alguna de esas categorías. No hay prohibiciones para estas personas. No tengo dudas de que la sociedad de este 2024 es mucho más abierta que la que conocí de joven. Eso es así. Hoy, como hace un año, o dos o tres, sigo viendo jóvenes del mismo sexo exhibiendo su amor públicamente, algo que es el gran cambio con respecto a hace unas décadas (en especial en las mujeres). Hoy, como hace un año, y esa es la otra gran transformación social con respecto a mi juventud, los puestos de trabajo (en especial, los más duros y normalmente peor remunerados) continúan ocupados por una mayoría llegada de otros continentes o nacida de padres inmigrantes. No ha habido recortes fundamentales de recortes y libertades si lo que importa es el trazo grueso.

Si vamos a la línea fina, ¿puede decir un homosexual o un transexual que no se han reducido sus derechos y libertades cuando algunas instituciones esconden sus símbolos y banderas en días señalados? Para muchos, puede parecer una nimiedad. Para el o la que está en esas carnes, no sé si se siente tan libre y con tantos derechos. No sé si se siente tan confiado y con una identidad orgullosa de exhibir.

¿Puede decir una mujer que no siente algunos de sus derechos atacados cuando oficialmente ya no se habla de ‘violencia machista’, sino de ‘violencia contra la mujer’? Estéril debate semántico, dirá alguien, pero las palabras están preñadas de ideología.

¿Puede decir un extranjero africano que siente plenamente todos sus derechos y libertades en España cuando el discurso de uno de los partidos del poder es que hay que levantar barreras y expulsar a los inmigrantes ilegales que delincan? Se puede decir que son solo mensajes y proclamas de mitin, pero el miedo de los débiles también importa. Importa más que el de los poderosos en una sociedad que se quiere justa y acogedora, porque unos tienen más redes de protección que otros.

Quiero decir que no sé si mi respuesta o la del tertuliano son justas. No hay que magnificar la situación ni sentenciar con brocha gorda, pero estaría bien que cada uno se hiciera la pregunta.

No hay que sacar de quicio las cosas, pero tampoco menospreciar las pequeñas decisiones diarias, los pequeños cambios, porque sobre ellos se va conformando el futuro. Tengo la sensación de que pasamos el tiempo sin dar valor a lo próximo, a las decisiones minúsculas de cada día porque estamos proyectando un porvenir, obsesionados con él, sin tener en cuenta que esas decisiones a las que hoy no hacemos caso son las que forjan lo que vendrá.

Quiero decir que lo que vendrá puede ser más justo o puede ser un recorte flagrante y doloroso de derechos y libertades en función de lo que hoy, este día, permitimos y toleramos casi sin pararnos a pensar. No quiero reescribir la cita famosa de Bertolt Brecht sobre el nazismo (y que parece que no es suya) para no pecar de fatalista y porque no sería justo, pero la esencia de esa frase es para recordar hoy.

Me gustaría tener la seguridad de los actores que salen a escena después de una mala crítica, seguros de que están en lo cierto, defendiendo su papel frente al universo, dando la cara a la adversidad con firmeza, al menos aparentándola, pero no soy actor, ni tertuliano con galones, así que solo puedo responder sin grandes certezas y con más preguntas. n

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