Opinión | La ventana

La gran colisión

Los ingleses, que han acudido a Alemania gallitos perdidos, han exhibido un juego trastornado con el Brexit a sus espaldas. De cualquier modo llegarán más lejos que los tories en la que se avecina. Sunak se ha hecho con el pichichi en dislates y eso con la huella de Boris fresca en la memoria no resulta fácil. Es complicado saber cómo lo hacen, pero se superan.

Alucina la cantidad de aficionados que se desplazan. Siendo cierto que el país anfitrión se ubica en el cogollito ignoraba que por las profundidades de Albania fuesen tantos. En Francia, que son la tira, además ven sombras. Con el galáctico de Florentino enmascarado, la cabeza la tienen en los Juegos donde todo apunta a que la antorcha hará el último tramo de la mano de Marine Le Pen y, claro, el lema oficial de «Liberté, Égalité, Fraternité» está que arde. Aquí, sin embargo, la afición es la más remisa a poblar gradas ajenas. Tiene sentido. Con los espectáculos en la fiscalía, el Congreso, otros parlamentos e instituciones varias y la reiterada presencia de Milei nadie quiere perderse detalle. Menos mal que en tiempos de Mariano se explicitó que en lo que a relaciones internacionales se refiere hay que dar parte a Exteriores. También M. Rajoy ha escrito que «España va bien» y, aunque enfocado al arranque de la selección, a Sánchez seguro que le sirve entre tanta fatiguita. Eso sí, a Isabel las señas de su partido le interesan relativamente. Se conforma con coparlo todo. Por suerte los últimos ganadores de Pasapalabra se han declarado partidarios de compartir el montante con Hacienda por lo que quizá no sea el mejor sitio para encontrarnos al novio de la susodicha optando al botín. Algo es algo.

Entre tanto, la selección ucraniana forma envuelta en su bandera, los serbios amenazan con irse después de que un jugador albanés coja el megáfono para denostarlos, turcos y georgianos se reparten lo suyo y así sucesivamente. La violencia ha convertido la cita en un campo de batalla para defender la identidad nacional. Vaya, hombre, será por singularidades. n

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