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Opinión

Mazón, la empresa y la unidad

El president de la Generalitat y María Jesús Montero manifestaran discursos muy alejados: todos los mensajes destilan pocas posibilidades de acercamiento

Mazón, a su llegada para inaugurar el curso político en la Nueva Economía Forum

Mazón, a su llegada para inaugurar el curso político en la Nueva Economía Forum / Miguel Ángel Montesinos

Escuché ayer las intervenciones de Carlos Mazón y María Jesús Montero, ambas centradas sobre el tema de estos días: la financiación autonómica, el tema valenciano. Leí lo que en distintos foros, cercanos y lejanos, dijeron otros protagonistas y acabé la mañana lleno de pesimismo. No ya porque el president de la Generalitat y la ministra manifestaran discursos muy alejados, sino porque todos los mensajes destilan pocas posibilidades de acercamiento. Lo que queda es mucha confusión y mucha renuncia a intentar convencer al otro: mucha retórica y poca política. Eso es lo peor.

Lo mejor es que parece que algo empieza a moverse y que hay vida propia al margen de las poderosas estructuras centrales, con sede en Madrid. Y quien antes ha reaccionado ha sido Mazón. Creo que se puede contextualizar si se tiene en cuenta su trayectoria última. Una de sus primeras decisiones tras asumir el mando del PP fue acabar con la mala relación que se había instalado con la cúpula empresarial durante la etapa anterior. Y en esa línea, incluir al partido en la Plataforma per un Finançament Just, donde no estaba. Y diría que el jefe del Consell quiere mantener esa doble conexión sin distorsiones. Mientras la batalla política crece, los representantes valencianos del sector empresarial lanzaron el día anterior un aviso con dos ideas fundamentales: que el perdón de la deuda y el fondo de nivelación son dos objetivos que no pueden anularse el uno al otro y que estamos ante una «oportunidad histórica» frente a la que importa poco si se llega mediante negociación bilateral o conjunta; importa acabar bien. 

Y diría que Mazón, que suele ir bien de reflejos, empieza a aterrizar en ese marco. Tras venir el viernes de Madrid con la asunción por el PP del fondo de nivelación, introdujo ayer en su intervención en Nueva Economía Fórum la demanda de la deuda, que escuece internamente en el PP, en especial en Isabel Díaz Ayuso. Lo hizo entre condicionales y críticas a Pedro Sánchez, pero asumió la necesidad de resolverla. Igual que es justo un fondo de nivelación mientras se reforma el sistema, aceptar un nuevo modelo sin que se libere a la C. Valenciana de la losa de un pasivo obligado sería perpetuar el maltrato. De cajón.

La citada plataforma se reunirá en breve y los dos grandes partidos, PP y PSPV, van a verse retratados ante dos reivindicaciones que han formado parte del corazón de esta entidad y ahora zozobran: la quita de la deuda y el fondo de nivelación (que el PSPV rehúye en las condiciones que plantea el PP). Uno diría que Mazón ha empezado a abrir esa puerta. Sabe que, además, mete presión a la líder del PSPV, Diana Morant, que se ha mantenido hasta ahora en línea absoluta con el Gobierno, del que forma parte. Y uno diría que sin unidad tendremos más difícil lograr algo en este proceso.

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