Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | ágora

De Posteguillo a la ‘generación de acero’

Cuando el jueves pasado Víctor de Aldama comenzaba su comparecencia voluntaria ante el juez, todos los medios, unos más que otros, se tiraban en tromba para analizar las consecuencias de unas declaraciones a las que ya comenzamos a acostumbrarnos. Les invito a que las comparen con lo que decía en su día Bárcenas por el caso Gürtel. Son un calco. Un presunto delincuente entrando a sus anchas en la trastienda del poder, consiguiendo favores, propiedades, fiestas privadas, operaciones estéticas para las amantes y otras perlas. Vean también, y comparen otra vez, las declaraciones de los dirigentes de entonces del PP y los de ahora del PSOE, Gobierno incluido. ¿Qué encontrarán? La chufla de turno o las amnesias de siempre que son ya elementos más de nuestro paisaje. ¿Qué le pasaría a usted y a mí, ciudadano de a pie si un medio publicara algo sobre su vida privada con malversación y corrupción al fondo? ¿Se lo llega a imaginar? ¿Qué siente cuando saca del buzón la típica carta de tráfico por una multa o la de Hacienda? No sé usted, pero yo soy víctima de una aceleración automática del pulso cardiaco. Y me pasa, como a todo hijo de vecino, porque todavía creemos en la autoridad pública del Estado y en la integridad que tiene que darse entre la ciudadanía y sus instituciones.

Dicha integridad explotó en medio de todo el fango político con una intervención que se considerará histórica en los anales del buen decir y el saber estar. Un paiportino más, Santiago Posteguillo, uno de los mejores escritores de novela histórica de los últimos veinte años, intervino ese día en el Senado para hablar sobre la historia de Roma y el papel de Hispania en ella. Al final de su intervención, aprovechó para contar su experiencia. Después del segundo amanecer después de la tragedia, seguía el cuerpo sin vida de una vecina de origen chino, a la que conocía y que su madre velaba sola y desconsolada: «En la pequeña o grande influencia que ustedes puedan tener, luchen porque esto no sea así. Ha sido muy cruel no avisar, pero es aún más cruel no ayudar con la energía que hace falta». Cada día que va pasando vamos asumimos la acción criminal de nuestras administraciones, autonómica y central. ¿Estaba Posteguillo haciendo populismo, antipolítca?

Sus palabras apuntaron a una analogía entre los políticos de la época romana y los nuestros: «En el siglo I antes de Cristo los políticos se apuñalaban entre ellos. La sensación que hay en las poblaciones de las que vengo es que los políticos apuñalan al pueblo». Estas palabras son producto de la experiencia a bocajarro, no de un cabreo puntual y expresadas sin ninguna sed de venganza.

Horas después estaba yo con mis alumnos corrigiendo una redacción de filosofía de 2º Bachillerato que llevaba por título «Conocimiento y verdad en Platón y Aristóteles». Las miradas y los comentarios de esa ‘generación de acero’, como se les conoce ahora, destilaban un hiato político insalvable, una indiferencia argumentada que provoca pavor y preocupación. Una generación que está a punto de soltar amarras con una casta política analfabeta e insensible, trazando un camino de no retorno que puede significar un antes y un después en nuestra democracia. Suene como advertencia.

Tracking Pixel Contents