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Opinión | Nubosidad Variable

València

Mazón, herencia y despojos

La reprobación ciudadana al 'president' que muestra la encuesta publicada por este periódico es de tales proporciones que, a partir de ahora, el foco político se centra en la sucesión.

Mazón, el pasado miércoles, en las Corts.

Mazón, el pasado miércoles, en las Corts. / Europa Press

Que nadie se equivoque, en el momento en que Génova decida liquidarlo, nadie va a mover un dedo por Carlos Mazón en el PP valenciano. La reprobación ciudadana que muestra la encuesta publicada por este periódico es de tales proporciones que, a partir de ahora, el foco político se centra en la sucesión.

Mazón y Vox han suscrito un perverso pacto de sangre. Manteniéndolo en el cargo, Vox consigue que sus postulados anticlimáticos y xenófobos tengan predicamento en los presupuestos y en las políticas del Consell. Por su parte, el quimérico inquilino de la Generalitat se asegura la continuidad para ir arañando meses de permanencia en el Consell Jurídic Consultiu cuando cese; y si logra agotar la legislatura, calzarse el momio por quince años.

Vox sabe además que mantener a Mazón en el candelero equivale a darle cera a Feijoo, a arrearle un día estopa y al otro, jarabe de palo. Todo el oxígeno que le da a Mazón se transforma en gas venenoso contra Feijoo.

El PP es consciente de que en política no se puede aceptar una herencia a beneficio de inventario. Y la herencia política de Carlos Mazón cada vez se parece más a un puñado de despojos, pura casquería, menudillos de pavo, pero casquería al fin y al cabo. Decían del que fue secretario general del PP Valenciano, Ricardo Costa, que no hay pijo más pijo que un pijo de Castellón. Ahora de Carlos Mazón bien se puede decir que no hay pavo más pavo que un pavo de Alicante. Por lo demás, un pavo desplumado de vuelo gallináceo. Algo tan feo y triste como los despojos de una conciencia acorralada.

Cuando el próximo domingo la encuesta de este periódico dé cuenta de las transferencias de votos que se avecinan, empezará el baile de candidatos. Juan Francisco Pérez Llorca solo será candidato si el PP no tiene ninguna posibilidad, aunque puede que en el camino le toque ser presidente interino, mientras se afilan las espadas preelectorales. Vicente Mompó lo puede intentar si hay posibilidades. María José Catalá, si la tormenta se despeja. En tal caso, Esteban González Pons estaría encantado de ser el candidato a la Alcaldía. Ya se oye al afilador.

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