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Opinión | En el barro

València

Pronóstico incierto

En estos tiempos de zozobra política, todo es tan inestable que nada se mueve: el único pronóstico válido es la incertidumbre

Mazón y Morant, en el Palau de la Generalitat en mayo de 2024.

Mazón y Morant, en el Palau de la Generalitat en mayo de 2024. / Rober Solsona / E. Press

Son días de inestabilidad atmosférica, propicios para tormentas y granizadas. Ya lo ven. La calle que amanece puede que no tenga nada que ver con la de la noche. Todo es tan inestable que el caos parece al otro lado de la puerta. Empiezas con las turbulencias en el Gobierno por la pornográfica actuación de Koldo, Ábalos y Cerdán y acabas con una andanada de bombas entre Israel e Irán y con Estados Unidos amenazando con escalar el conflicto. Nada dura. No tarda en saltar una noticia más grave.

Insiste Pedro Sánchez en que aguantará hasta 2027. Mucho decir en estos tiempos inestables y veloces. Mucho parece cuando emergen voces desde las federaciones que toman distancia con respecto al gran líder, que ya no es intocable. Y cuando solo tiene apoyos a la contra para sostenerse: nadie de los socios de investidura se declara proclive a una moción de censura con PP y los ultras de Vox, pero Sánchez tampoco tiene respaldos para salir vivo de una cuestión de confianza.

Nadie de los socios se declara proclive a una moción de censura con PP y Vox, pero Sánchez tampoco tiene respaldos para salir vivo de una cuestión de confianza

De lo poco cierto es que en la primavera de 2026 esperan elecciones andaluzas: justo en un año. Será el primer sprint puntuable antes de la meta de 2027. Y será una oportunidad para Sánchez si la tormenta del triángulo corrupto ha bajado. Pero las arenas movedizas amenazan a cualquiera. Carlos Mazón respira mientras la atención se desplaza a otros destinos y comprueba que su estrategia de ganar tiempo da frutos, pero si hay adelanto electoral en España va a ser más difícil de justificar no desempolvar las urnas en la Comunitat Valenciana, con todo lo sufrido. Y la cadena de acontecimientos se lo puede llevar a él también por delante. En esta zozobra política, ni Mazón ni Diana Morant tienen garantizada hoy su concurrencia en unas hipotéticas elecciones. Y así maniobramos con una reconstrucción sin diálogo.

Todo es tan inestable que nada se mueve. El único pronóstico válido es la incertidumbre.

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