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Opinión | En el barro

València

Presidente, seguimos teniendo un problema

Lo serio no es que tengamos un problema, sino que seguimos teniendo un problema y no se adoptan medidas profundas: siguen participando grandes corporaciones en estos enjuagues

Ábalos dice que hay más sospechas que indicios y que seguirá defendiendo su inocencia

Ábalos dice que hay más sospechas que indicios y que seguirá defendiendo su inocencia / Efe / Ana Escobar

Seis de cada diez españoles reclaman elecciones. Es la conclusión de la encuesta Gesop para Prensa Ibérica. Pero presidente, tampoco se agobie. La encuesta de hace menos de un mes para los diarios valencianos de Prensa Ibérica decía que ocho de cada diez ciudadanos creen que Carlos Mazón debe dimitir y, ya ve, el jefe del Consell está más vivo que entonces. Incluso se dio el lujo ayer de dejarse ver en las Hogueras, aunque sin avisar, que tampoco hay que dar facilidades a los que quieren protestar, como los que se encontró en El Campello. 

Pero El Ventorro empieza a sonar viejo, lo jugoso hoy es hablar del último episodio del serial de Ábalos. Por si faltaba morbo, el exsuperministro estaba acompañado por una actriz porno cuando entró la Guardia Civil en su humilde morada en València. Y el guion no se queda ahí: intentó una de pícaro e intentó despistar un disco duro diciendo que la mujer tenía que pasear al perro. ¿Qué contendrá esa memoria? Tiembla, M-30.

La historia tiene miga de sobra para serie de éxito, con otro de los implicados (número tres del PSOE hasta hace dos cafés) descubierto como propietario de una empresa utilizada para contratos. Pero más allá del morbo, lo serio es que seguimos en el mundo de La escopeta nacional de Berlanga, con aquel industrial que intenta acercarse al ministro franquista para mejorar su negocio. Lo serio es que después de Filesa y Gürtel, y todo lo llovido en prensa, siguen apareciendo los nombres de algunas grandes corporaciones (son menos que antes, pero son algunas) que participan en estos enjuagues. Lo serio no es que tengamos un problema, sino que seguimos teniendo un problema y no se adoptan medidas profundas. No es tiempo de palabras. Ni de morbo, aunque atraiga tanto. Esta enfermedad solo se cura con cirugía

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