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Opinión

Rosana Torres Reinès, memoria republicana

Sus méritos podrían ser agrandados si añadieran sus condiciones de mujer a la que la tetraplejia ha obligado a trabajar incansablemente en una silla de ruedas

Rosana Torres, Premio Nacional de Periodismo Cultural 2025

Rosana Torres, Premio Nacional de Periodismo Cultural 2025 / Levante-EMV

Rosana Torres Reinés (Catarroja) ha sido galardonada con el Premio Nacional de Periodismo Cultural con el que se homenajea a personas que han dedicado su vida a misiones tan poco reconocidas socialmente como la literatura, los libros, el teatro y las publicaciones dedicadas a los menores. Las bondades de su trayectoria intelectual han sido defendidas por el jurado que le ha otorgado el premio. Sus méritos podrían ser agrandados si añadieran sus condiciones de mujer a la que la tetraplejia ha obligado a trabajar incansablemente en una silla de ruedas. Ha sido en este aspecto defensora de las discapacidades que no suelen favorecer a quienes las padecen. Rosana siempre se ha considerado como hija de las artes escénicas. Es hija del espíritu político e intelectual valenciano de los años republicanos. Su padre Manolo Torres fue un destacado atleta y también lo fue su madre Juana Reinés.

Juana compitió con las hermanas Azzati y Alejandra Soler, la heroína de Stalingrado. Reinés fue buena velocista, campeona y plusmarquista en los cien metros. Su marido, Manolo Torres campeón de España en 400 vallas, fue conocidito por 'Botacadires' porque por la escasez de elementos tenía que entrenarse poniendo en la pista sillas de enea.

Durante la Guerra Civil ambos formaron parte de los estamentos republicanos. Él se incorporó el ejército y su última labor fue entregar el Puerto de Valencia a las tropas franquistas. Juana, durante la contienda, formó parte de un grupo de artistas aficionados que interpretaron obras de teatro, especialmente las de García Lorca, por lugares próximos a los frentes. La afición de Rosana al teatro partió de su propia casa ya que, además de las tendencias de su madre, su padre, desde muy pequeña, la llevó a las salas teatrales. Juana se incorporó a un equipo médico que atendía a heridos de guerra, para ayudar con labores de enfermera y en ese tiempo aprendió las técnicas de fisioterapia y rehabilitación con las que se ganó la vida en Madrid.

A Torres lo conocí en el Café Gijón. Me lo presentó el fotógrafo Eduardo Guarner. Torres trabajó como productor en una empresa cinematográfica. En este medio también se ganó la vida Pepe Lacomba al regresar del exilio.

A Juana le hice una entrevista para mi libro 'El deporte en la Guerra Civil'. Está en el capítulo en el que otro valenciano, Vicente Marco, me explicó la aventura de los deportistas que fueron a participar en la frustrada Olimpíada Popular de Barcelona.

La muerte de Manolo Torres no la recuerdo, pero si la de Juana Reinés. Su fallecimiento se conoció con una esquela, creo que en el periódico ‘Informaciones’. El obituario decía estrictamente: Juana Reinés y debajo: Mujer Republicana.

Manolo y Juana son abuelos de Joan Herrera Torres que fue diputado en la Cortes y portavoz de su grupo de izquierda. Formó en Cataluña con Els Verds.

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