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Opinión | Hoy es el futuro

Franco ha vuelto

Franco Mastantuono celebra un gol con River Plate.

Franco Mastantuono celebra un gol con River Plate. / Associated Press/LaPresse / LAP

Guille Franco fue un delantero argentino que jugó en el Villarreal, entre otros. Se nacionalizó mexicano y fue internacional con la selección azteca. Leo Franco fue un portero argentino que jugó en la selección argentina, en el Mallorca y el Atlético de Madrid, entre otros. Y de repente el Real Madrid ficha a un argentino de River Plate que se llama Franco Mastantuono y la tenemos liada. Parece que ahora hay más ganas que nunca de hacer el chiste de ‘Franco ha vuelto’. Pero tiene poco de chiste porque hay demasiada gente que no siente la necesidad de esconderse, y el chiste es la prueba. No digo que no se puedan hacer chistes, por más que uno no tenga nada claro aquello de los límites del humor. Digo lo que digo, y el que lo quiere entender lo entiende. Quien no lo quiera entender siempre puede decir aquello de que “es el águila de San Juan de los Reyes Católicos, no es un símbolo de Franco”. O como Jordi Wild; para él, Elon Musk no hizo el saludo nazi, era el saludo romano… Algo no pirula si para la gente joven cantar el Cara al Sol es rompedor y antisistema. Y me niego a pensar que es culpa de tik-tok. Debe ser más profundo por narices.

Por cierto, que Mastantuono es media punta, yo pensaba que el Real Madrid ficharía un recambio para Toni Kroos…

P’alante

Es que unos desconocidos me han robado la cuenta de Instagram, le dice un chaval de 19 años a la policía después de haber amenazado de muerte a la mujer de Álvaro Morata, futbolista de la selección española, y a sus dos hijos. Resulta que Morata falló el penalti por el que la selección española perdió la final de la Nations League y parece ser que el tipo en cuestión le dijo a la mujer del futbolista por redes sociales algo como que voy a matar a tu marido y a tus hijos con mis propias manos… Pues ale, p’alante que va el personaje.

No se vayan a pensar que con esto hago la típica denuncia contra el acoso en redes sociales e internet al calor del anonimato, que no es que esté a favor, ni mucho menos, pero pasa que llega un momento que hasta tiene cierta hipocresía. Queda bonito y tal, pero ceñir la radicalidad de estos días ‘al internet’ es no querer ver la realidad. La radicalidad está ahí fuera y no ha salido del armario por generación espontánea. Y así estamos, entre lo que llamaron jarabe democrático y el Águila de San Juan. Y a ver quién es más campeón.

Contra la rivalidad

Al Racing de Santander lo quieren denunciar con 40.000 euros porque en un partido de Liga apareció un tifo enorme detrás de una de las porterías de El Sardinero en el que salía un chaval joven feliz y sonriente que representaba al conjunto cántabro, y dos chavales tristes y enfadados que representaban al Oviedo y al Sporting de Gijón. El presidente del Racing se queja porque le quieren denunciar por fomentar el odio y argumenta que a menudo se confunde la rivalidad con el odio. Personalmente creo que tiene razón, porque si al fútbol le quitamos la rivalidad queda en prácticamente nada, y a pesar de que algunas veces la frontera entre el odio y la rivalidad no es muy clara, ya está bien de que nos lo cojamos todo con papel de fumar. Por eso, hay días que piensas, normal que la gente joven ya no cante “ellos dicen mierda y nosotros amén” de la Polla Récords, y prefieran lo de la “camisa nueva”, aunque no sepan qué significa en su profundidad. Supongo que yo a su edad era igual de panoli, salía de un concierto y me creía el más punki cuando lo único que había hecho era pagar una entrada. La cosa tiene su guasa…

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