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Opinión

València

Road Movie

España tiene una road movie por rodar: cuatro amigos recorren toda España en un Peugeot 407 para tratar de convencer a la militancia de que uno de ellos, el más guaperas, es el candidato perfecto

Santos Cerdán, Borrell, Sánchez, Carmen Calvo y Ábalos, en 2019.

Santos Cerdán, Borrell, Sánchez, Carmen Calvo y Ábalos, en 2019. / Europa Press

Me gusta conducir. Hacerlo en solitario. Recorrer en coche carreteras conectadas con espacios abiertos y naturales mientras escucho a Miles Davis, Sade, Frank Sinatra o Astrud Gilberto. Las carreteras me parecen más desafiantes y dinámicas que las monótonas autopistas. Además el trayecto se hace más placentero porque los paisajes se encuentran mucho más integrados en el recorrido, y por las sugerentes propuestas de mesones en pueblos que permiten improvisar paradas y descansos durante el trayecto. También me gusta conducir, por supuesto, si estoy bien acompañado. Con Rosa y Hugo, con quienes más; pero también con buenos amigos con los que entablar una buena conversación. Con quienes compartir confidencias, privacidades y risas. En esos votos de confianza, a cien por hora en los diferentes asfaltos o parados en hosterías que ofrezcan buena carne a la brasa, se gesta siempre una auténtica e indeleble camaradería.

En ese sentido, he recorrido gran parte del territorio nacional con compañeros de trabajo en coche, según lo requiriese la localidad a la que nos dirigíamos para representar una función de teatro o por motivos de algún rodaje. Y en ese cúmulo de kilómetros, de horas, de paisajes, de tertulia en movimiento, nos ha dado siempre para conocernos mejor, para compartir, amores y desamores, heridas, ideología, dudas, risas, anhelos y quebrantos. Porque, estarán conmigo en que da para mucho estar dentro de un coche durante horas con compañeros de viaje. Incluso el trayecto puede suponer una transformación para alguno de los ocupantes, según lo que se escuche dentro del automóvil. Puede incluso que los viajeros no se conocieran casi antes de subir al vehículo pero que, al llegar al destino, hubiera nacido cierto vínculo de tanto compartir conexiones, afinidades, gustos y compromisos adquiridos en esa odisea a bordo de un vehículo.

El cine también ha sabido reflejar siempre esta forma de viaje compartido creando un propio género denominado road movie, o película de carretera, cuyo rasgo principal es que la trama se desarrolla, precisamente, a lo largo de un viaje por carretera. Tenemos como ejemplos 'Thelma y Lousie', con unas memorables Susan Saradon y Geena Davis; 'Dos en la carretera', con unos inigualables Albert Finney y Audrey Hepburn; 'Il sorpaso', con unos insuperables Vittorio Gassman y Jean Louis Trintignant; o 'Airbag', con mi querido Karra Elejalde acompañado por Fernando Guillén Cuervo, por Alberto San Juan y por kilos y kilos de cierto polvo estimulante y blanco.

Pero hay otra road movie en potencia que todavía no se ha rodado. En esta en cuestión, son cuatro los personajes principales, no tres como en 'Airbag' o dos como en el resto de maravillosas películas citadas. Si se diera el caso de llevarla a la pantalla, ni Stanley Donen ni Dino Risi, ni Ridley Scott, ni Bajo Ulloa podrían ser los directores. Donen por habernos dejado en Manhattan en 2019 y porque sería demasiado elegante y estilizado —de continuar con nosotros— para esta peculiar trama de ruindad y desencanto. Dino Risi hubiera sido un candidato posible ya que pocos como él supieron retratar las miserias y los vicios italianos, pero también nos dejó, concretamente en Roma en 2008 y nuestros protagonistas no hablan la lengua de Dante ni de Eduardo De Filippo. Scott, por su tendencia a lo épico, que tanto se distancia de un grotesco sainete como este, es descartable. Como también lo es Juanma Bajo Ulloa, ya que muchas de las cosas que al parecer hicieron esos cuatro amigos a bordo de un Peugeot hace años, ya lo tiene registrado en su mítica película, aunque con la salvedad de que los protagonistas no son políticos.

Les cuento brevemente la trama disparatada y grotesca de esta road movie por rodar: cuatro amigos recorren toda España en automóvil, concretamente en un Peugeot 407. ¿El motivo? Tratar de convencer a la militancia de que uno de ellos, el más guaperas, es el candidato perfecto tras haber sido defenestrado por la cúpula de su propio partido. Los cuatro amigos pasan por mesones de carretera, hablan de sus cosas, sellan pactos entre ellos, forjando una camaradería inquebrantable porque, como bien dice Valle-Inclán en 'Romance de lobos', el pecado es sangre, y hace hermanos a los hombres como la sangre de los padres; y, como diría Dino Risi, el hombre siempre está propenso a caer en cualquier tentación simplemente porque está en su naturaleza.

¿Pero quién podría adaptar a la pantalla la road movie de Koldo, José Luis, Pedro y Santos?

Alguien ha apuntado a Santiago Segura como posible director que sabría captar el tono satírico y crítico, superponiéndolo a la representación costumbrista y humorística característica del sainete. El "amiguete" ha contestado que en este país es muy difícil hacer ficción política o sátira social, porque la realidad te supera, pero que tras años pensando en una nueva película titulada 'Torrente presidente', los acontecimientos actuales le han llevado a pensar que al final no tendrá más remedio que rodarla. Y nosotros no tendremos más remedio que ir a verla aunque lo que suceda en pantalla no supere jamás a lo que sucedió en la carretera y en ciertos despachos.

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