Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Bolos

Director de Levante-EMV

La corrupción es cosa de hombres

El exministro José Luis Ábalos a su llegada al Tribunal Supremo.

El exministro José Luis Ábalos a su llegada al Tribunal Supremo. / Jesús Hellín - Europa Press

Si pensamos en políticas condenadas por corrupción nos costará encontrar cinco seguidas sin acudir a la hemeroteca. En cambio, podríamos hacer un mundialito de hombres de carrerilla. Entre las valencianas destaca la exconsellera y expresidenta de las Corts Milagrosa Martínez, condenada a 9 años de prisión por prevaricación, malversación, tráfico de influencias en la rama valenciana de la Gürtel; y Natividad García, exalcaldesa de La Pobla de Farnals con una pena de 2 años de prisión por cohecho. Hombres: Eduardo Zaplana, José Luis Olivas, Rafael Blasco, Serafín Castellano, Víctor Campos, Alfonso Rus, Pedro Ángel Hernández Mateo, Luis Fernando Cartagena, Miguel Zaragoza, Ricardo Costa, David Serra, además de otro medio centenar de cargos del Consell, diputaciones y ayuntamientos. La comparativa es aplastante vista desde el ámbito europeo. En los últimos 25 años, solo un número muy limitado de políticas han sido condenadas (Marine Le Pen, Laura Borràs, Carmen Martínez Aguayo, Marisol Yagüe, Marina Antonia Munar, Eva Kaili), mientras que un estudio reciente contabilizaba al menos 53 exjefes de Gobierno condenados por corruptelas en lo que llevamos de siglo, entre los más destacados están Nicolas Sarkozy, Jacques Chirac, François Fillon, Ivo Sanader, David Rath o Adrian Năstase.

Con independencia de la cifra exacta entre altos cargos y distintos niveles de gobierno, hay más de un centenar de dirigentes europeos masculinos sentenciados por corrupción, y significativamente mayor en la última década, donde los controles de transparencia gubernamental se supone que están bien establecidos. Esto contrasta con el mínimo número de mujeres condenadas, dejando clara otra brecha de género en los casos judiciales de corruptela. Lo mejor que he escuchado sobre el plan de regeneración contra la corrupción de Pedro Sánchez lo ha dicho el exdirector de la Agencia Valenciana Antifraude, Joan Llinares, que recela ante la falta de concreción de las medidas y apunta que lo mejor es una agencia contra la corrupción independiente, no estar adscrita al Gobierno. Además, añadiría, debería ser obligatoriamente ocupada por una mujer.

Nadie discute que el futuro es femenino, aunque falta mucho todavía en la política española. Seguro que bajaría varios grados la crispación si además algunas de las presentes dejan de imitar a los machos alfas. Queda demostrado que la corrupción es cosa de hombres, como el Soberano.

Tracking Pixel Contents