Opinión
Bernardo Ruiz, centenario, héroe en el Tour y valencianista
Bernardo a quien apodaron El Pipa, fue el corredor más inteligente de su tiempo. En aquellas horas de la posguerra española los corredores eran conocidos como routiers. Si subían con presteza las montañas eran denominados grimpers

El ciclista oriolano Bernardo Ruiz, en una imagen reciente / AXEL ALVAREZ
Bernardo Ruiz Navarrete (Orihuela 1925) es centenario, decano del ciclismo mundial, el corredor de los primeros grandes éxitos en el Tour y el primer español en subir al podio. El ciclista valenciano que tras vencer en nuestra vuelta de jóvenes, se pasó al profesionalismo y emergió en el ciclismo internacional como una de las grandes figuras de su tiempo. Primero, Bernardo, y luego los campeones, Bahamontes, Delgado, Indurain y compañía.
Bernardo a quien apodaron El Pipa, fue el corredor más inteligente de su tiempo. En aquellas horas de la posguerra española los corredores eran conocidos como routiers. Si subían con presteza las montañas eran denominados grimpers. El Tour era ya la gran epopeya y al mismo le dedicaron crónicas entusiásticas grandes escritores. Jacinto Miquelarena además de ser receptor paciente de ¡Qué país Miquelarena!, creó la frase que es histórica: «La serpiente multicolor». La literatura adjudicó al título de «Esperando a Godot» de Samuel Beckett el hecho de que el título se lo había sugerido una etapa del Tour que había presenciado. Con este apellido nunca corrió un ciclista y, por lo tanto, no pudo estar esperado su paso.
El ciclismo al que se incorporó Bernardo estaba todavía dominado por los velódromos. Las pruebas de velocidad y tras moto llevaban a las gradas a espectadores verdaderamente aficionados. Bernardo aun conoció estas instalaciones en Villarreal, Algemesí, y Vilanova de Castelló, entre otras poblaciones además de contar con el estadio de Vallejo, en cuya pista con peralte se disputaron campeonatos de España de velocidad. En Cataluña estas instalaciones fueron más numerosas.
Bernardo, como las figuras de su tiempo, se ganaba los mejores premios corriendo en los recintos cerrados y en los contratos que surgían después de haber brillado en el Tour.
Cuando a Bernardo le llegaron los mejores contratos de compañías conocidas, como las que ofrecían las mejores cafeteras, ya había corrido con el tubular enrollado a la espalda, los bidones en el bolsillo posterior del maillot, otra aportación francesa, y la frustración de apearse para cambiar el tubular pinchado.
Durante la Guerra Civil hubo varios ciclistas españoles que se la jugaron solos excepto en 1936, último equipo que lució el jersey con la tricolor republicana. Berrendero, Ezquerra, Cañardo, Molina y Álvarez formaron el equipo. Tras la guerra, Berrendero, al entrar en España, fue apresado y padeció varios campos de concentración. Pese a ello, en 1941, fue campeón de España. Durante la Guerra los corredores que se quedaron en Francia formaron equipo mixto con Luxemburgo.
Liberada Francia, y en la paz, se volvió a correr el Tour. En la segunda ocasión España envió un equipo con Bernardo, Gelabert, Capó, Berrendero, José Serra, Langarita. No fue afortunada su participación y el ridículo fue extraordinario porque la novena etapa que acabó en San Sebastián no vio llegar a ningún ciclista español, Todos se habían retirado. El deporte del Régimen a cargo del general Moscardó, montó en cólera y se pensó en prohibir la presencia de ciclistas españoles en la siguiente edición. Los más importantes del año eran Bernardo, Gelabert. Serra, Capó, Emilio y Manuel Rodríguez y Senén Mesa. La mediocridad despareció un año después.
Bernardo Ruiz fue el gran héroe español. Ganó dos etapas, Clermont Ferrand-Brive (216 kilómetros) y Briancon- Aix les Bain (201). Las dos victorias fueron celebradas y en algunos lugares se festejaron incluso con cohetes.
En aquellos tiempos, los resultados de la etapa se conocían por medio de Radio Montecarlo. Se celebraban si en la localidad había gentes que conocieran el francés y tradujeran lo sucedido. En Villarreal, Miguel Batalla, presidente del Club Atlético Foghuetecaz, precursor de Villarreal Club de Fútbol, colocó una pizarra enfrente de su bar, Carrer Major, con letras grandes para que no hubiera quienes desconocieran lo ocurrido. Aquel Tour lo ganó el suizo Hugo Koblet, un caballero de la profesión, que en una etapa de la Vuelta a España mandó parar al pelotón por la caída sufrida por Salvador Botella.
Bernardo, tras vencer en las dos etapas citadas, acabó en novena posición y ello fue muy celebrado. Por fin teníamos un corredor que competía con los mejores. La apoteosis, sin embargo, llegó el año después en el que no recibió ningún ramo de flores al acabar la etapa pero terminó en el podio. Fue tercero después del ‘campeonísimo’ Fausto Coppi y el belga Constant Ockers. El oriolano fue el primer español en formar parte del podio. En años posteriores llegaron las glorias encabezadas por Indurain. Pero la historia ya había tenido precursor.
El ciclista oriolano que hoy disfruta de ser centenario, ganó la Vuelta a España en 1948, fue campeón de lo que se llamaba fondo en carretera en 1946, 1948 y 1951 y de la Montaña en 1958. Hasta entonces era recordman el villarrealense Juan Bautista Llorens, que fue seis veces campeón de España. Además de ruta, también lo fue en velocidad y tras moto. Único entonces y creo que aún hoy. Ruiz también venció en la Volta a Cataluña, Vuelta de los Puertos y Mallorca, entre otros triunfos nacionales, y fue el primero en ganar una etapa del Giro.
Desde el punto de vista personal obtuvo grandes reconocimientos como director de equipo. Cuando aún era corredor hizo ganar una Vuelta a Jesús Loroño, el gran adversario de Bahamontes. Hasta su retirada fue siempre respetado como capitán el equipo de marca, nacional o regional. Hasta bien entrado en años siempre formó parte del equipo de Valencia en el campeonato de España por regiones. Junto a él crecieron ciclistas como Pérez Llácer y, posteriormente, Salvador Botella, al que dirigió con gran dedicación. Obtuvo su mejor premio al conseguir que el valenciano Angelino Soler Romaguera (Alcàsser, 1939) ganara la Vuelta a España de 1961, el más joven de la historia con 21 años, y fuera figura en el Giro.
Bernardo era gran estratega. En el 1955, en la última etapa del Tour se puso en cabeza del pelotón y con una sutil maniobra permitió que se escapara Miguel Poblet y ganara los segundos necesarios para que no hubiera respuesta para perseguirle. Bernardo había parado al grupo cabecero.
También se cuenta de él que en una etapa del Giro paró su coche y levantó el capó del que hizo surgir vapores que daban a entender que había fuego. No hubo tal, pero Angelino Soler cobró ventaja y ganó la etapa.
Conocí personalmente a Bernardo Ruiz en el Palacio de la Zarzuela, una tarde en que gentes del deporte y algunos periodistas, fuimos invitados por los reyes. Me acerqué a él para decirle que había pertenecido a mi colección de cromos. Llevaba en la solapa el escudo de oro y brillantes del Valencia Club de Fútbol. Con toda naturalidad me dijo que fue un honor que el club le concediera tal distinción y que lo lucía siempre porque era del equipo al que había admirado y estimado siempre. Era valencianista de corazón.
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