Opinión
Los regates sin balón en Mestalla

Peter Lim, en el balcón de Mestalla durante una visita a Valencia. | L-EMV
El fútbol fabrica más estrellas fugaces que sabios, aunque los pocos eruditos que brillan son permanentes. «Fíjate en aquello que suceda donde no esté el balón», le dijo el gran Helenio Herrera al periodista deportivo Martín Girard, que era el genial heterónimo de Gonzalo Suárez, que lo cuenta con su maestría habitual en ‘La suela de mis zapatos’. Algunos por obligación, el Valencia hace años que lleva divorciado del esférico, y otros por devoción, miramos más en los despachos que en el terreno de juego. En el caso de Mestalla es más entretenido, sobre todo desde que Peter Lim entró en nuestras vidas.
La venta del Valencia fue un gran fracaso colectivo, no meramente futbolístico, sino como sociedad, porque no solo fue auspiciada por el poder político, económico y social, sino porque fue acogida con el beneplácito mayoritario del valencianismo balompédico. Una pena que no dispongamos de un antropólogo a la altura del mítico argentino de la doble H, pero mientras tanto, tenemos todo el derecho a sospechar de las intenciones de Lim y también del continuo entreguismo de las instituciones a sus designios, que tampoco conocemos al detalle.
La pregunta para la que nadie tiene respuesta certera es para qué el empresario singapurense se compró un equipo de fútbol de prestigio europeo para llevarlo a la irrelevancia. Está claro que para lo que fuera, seguro que algo relacionado con la especulación financiera, sigue en pleno rendimiento, porque en caso contrario ya hubiera aceptado alguna de las ofertas de venta donde doblaba su inversión inicial. Tampoco sabemos si las autoridades municipales y autonómicas, actuales y pasadas, han llegado a hablar con el propietario de la entidad de Mestalla o se han comunicado con él por personas interpuestas, donde Javier Tebas, el presidente de la Liga ha estado muy activo, pero con la deseada, solo por la alcaldesa Catalá y la Federación, designación de subsede del Mundial de 2030, no se sale del callejón del engaño.
Con todo, el Valencia ha alcanzado los 40.000 abonados para la temporada que empieza en cuatro semanas, lo que da la razón a don Helenio, pues seguro que ninguno ha renovado el pase o se lo ha sacado por primera vez por el juego de pelota que exhibe el conjunto blanquinegro. Así que todos debemos seguir a rajatabla el juicioso consejo de estar muy pendientes de los regates sin balón.
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