Opinión | Bolos
Pensar y actuar en metropolitano

Así será el nuevo gran parque inundable de 1.500 hectáreas que absorberá el agua de las riadas
El parque antirriadas del Consell evidencia que el futuro será metropolitano o no será. De hecho, el plan estratégico para la regeneración integral de los espacios rústicos afectados por la dana, elaborado con la colaboración de la Universitat Politècnica de València y el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, se denomina ‘Nuevo Parque Metropolitano Antiinundaciones’. Un proyecto donde dos corredores verdes recorrerían esa área delimitada por la autovía de circunvalación A-7 para conectar el Parc Natural del Túria con l’Albufera. Por primera vez en años, un documento de la Generalitat admite que una población de 1,6 millones comparte infraestructuras, paisaje, movilidad y también riesgos climáticos. Una metrópoli, sin embargo, sin la urgente gobernanza formal que esté a la altura de su complejidad.
Los flujos diarios de trabajo, estudios, compras o cuidados en esta trama urbana, ya no entienden de términos municipales, aunque se sigue planificando sin criterio y por separado, como si el bypass, la V‑30, el metro, las cercanías o la huerta no necesitaran una lógica conjunta. La idea de que una gran red ciclopeatonal comunique las zonas de ocio con los núcleos urbanos es una de las propuestas más atractivas de los últimos tiempos, porque además suma el rasgo diferencial con el resto de metrópolis europeas, su huerta viva. Un paisaje productivo, cultural y ecológico que no solo hay que conservar, sino activar como una infraestructura alimentaria y climática de primer orden.
La emergencia climática, la presión inmobiliaria o el colapso de las vías de acceso exigen una salida urgente sin cortoplacismos locales. Ni el parque de viviendas, ni la logística, ni la gestión del agua o del transporte pueden abordarse sin acuerdos supramunicipales. Los enemigos históricos de la metrópolis han sido València, Torrent y Paterna. La alcaldesa Catalá ha dado un importante primer paso para esa visión metropolitana. Torrent, con más de ocho meses sin metro, se ha dado cuenta de que no puede ir por libre, mientras que Paterna, no sabe, no contesta. Unos virreinatos que abdicarán pronto si siguen de espaldas a la realidad. Solo cuando el área metropolitana se piense como una unidad territorial y política, se estará en condiciones de construir un futuro compartido. Y esa es la gran lección posdana.
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